Me parece grotesco que ahora, en estos momentos que corren de austeridad y reducciones, por todos los lados, de nuestros presupuestos ya sean propios o institucionales, surjan las voces de quienes se ven recortados, como todos nos recortamos los presupuestos que recibimos, cuando el resto de ocasiones no lo hacen con más justificaciones que en la presente, por miedo a dejar de percibir ciertas prebendas con las que les pagan el silencio, y de ese modo tenernos a todos comprados , sumisos ante unas situaciones de injusticia social.
Mejor sería que de esas mismas subvenciones se hicieran llegar aguas abajo y con una buena admistración de los recursos disponibes, se decidieran a cubrir las necesidades de su afiliados. Entonces y no ahora sería la ocasión de sacar pecho, pero lo de estos momentos, ya digo, es solo tratar de justificar el enfado de ver reducidas dichas prebendas. Grotesca es la palabra que me resulta.
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