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Si no salvo mis ideales, no me salvo a mi.







maito:%20msierrahoyos@gmail.com







































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Hoy en LA SER

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domingo, junio 27, 2010

Reconoce, denuncia, combate y aíslate del Mobbing, solo así podrás erradicarle.

 

Perfil del acosador y de la víctima.

Agresor

Según Rodríguez López en su libro El Acoso moral en el trabajo define a estas personas como " resentidas, frustradas, envidiosas, celosas o egoístas, teniendo uno, o varios o todos estos rasgos en mayor o menor medida. Están necesitadas de admiración, reconocimiento y protagonismo y lo que quieren es figurar, ascender o aparentar, aun cuando simplemente deseen hacer daño o anular a otra persona.

El principal problema que presenta el mobbing es como detectar al agresor ya que la imagen que proyecta hacia el exterior es bastante positiva. Generalmente no es consciente del daño psicológico que puede ejercer y no conoce el significado del término equidad.

El acosador moral, a diferencia de otro acosador como puede ser sexual mantiene hasta el último momento ( la sentencia condenatoria) e incluso después, la convicción interna de no haber hecho nada malo, sino el ser estricto con su trabajo. Así como en el acoso sexual, el sujeto activo que es demandado o denunciado, suele interiorizar a la llegada a los tribunales que algo ha hecho (...bueno, es cierto que ese día me pasé un poco...), aunque acto seguido intente desdramatizar su comportamiento con frases como "... pero no hay que tener una mente estrecha" o "estamos en una sociedad liberalizada" u otras similares.

El sujeto activo de la presión laboral tendenciosa no es consciente en ningún momento anterior al juicio, de que algo malo ha hecho, pues entiende que lo único que ha hecho es cumplir estrictamente con su trabajo, y si está ahí es por los problemas personales que tiene el demandante o denunciante. La sorpresa que genera el desarrollo del juicio en sujeto activo, escuchando al abogado a los testigos de la parte instante, suele ser mayúscula terminando con un rostro claro de incredulidad. La autoconfianza en su comportamiento, se muestra así, como un factor claramente diferenciador entre el acosador moral, y el acosador sexual.
Con carácter general los mobbers o agresores no se centran en sujetos serviciales y disciplinados. Lo que parece que desencadena su agresividad y toda la serie de conductas de acoso es la envidia por los éxitos y los méritos de los demás, entendida esta envidia como un sentimiento de codicia, de irritación rencorosa, que se desencadena a través de la visión de felicidad y de las ventajas del otro.

Muy probablemente lo que subyace en el fondo es el miedo de los hostigadores hostigadores a perder determinados privilegios, por lo que la ambición desenfrenada empuja a eliminar drásticamente cualquier posible obstáculo que se interponga en el camino. Cuando hablamos de agresor conviene hacer una distinción entre aquellos que colaboran con el comportamiento agresivo de forma pasiva, y que analizaremos más detalladamente en el apartado dedicado al entorno, y aquellos que protagonizan la agresión practicándola de forma directa.
Marie-France Hirigoyen, en su obra El acoso moral, nos proporciona una serie de características propias de las personalidades narcisistas que nos pueden ayudar a detectar un perseguidor u hostigador en el lugar de trabajo:

- El sujeto tiene una idea grandiosa de su propia importancia.
- Le absorben fantasías ilimitadas de éxito y de poder.
- Se considera especial y único.
- Tiene una necesidad excesiva de ser admirado.
- Piensa que se le debe todo.
- Explota al otro en sus relaciones interpersonales.
- Carece de empatía aunque pueden ser muy brillantes socialmente.
- Puede fingir que entiende los sentimientos de los demás.
- Tiene actitudes y comportamientos arrogantes.

Siguiendo a esta misma autora podemos afirmar que los narcisistas tienen algunas características propias de los paranoicos aunque no lo son:

  • Los perversos narcisistas pueden presentarse como moralizadores y suelen dar lecciones de rectitud a los demás.
  • Tienen una gran rigidez psicológica, obstinación, intolerancia, racionalidad fría, dificultad para mostrar emociones positivas y desprecio al otro.
  • Muestran desconfianza, un temor exagerado de la agresividad ajena, sensación de ser la víctima de la crueldad del otro, celos, suspicacia.
  • Suelen hacer juicios equivocados, interpretan acontecimientos neutros como si fueran adversos.

El acosador tiene claras sus limitaciones, deficiencias y su incompetencia profesional, siendo consciente del peligro constante al que está sometido en su carrera. Es el conocimiento de su propia realidad lo que les lleva a destrozar las carreras de otras personas.

El profesor J. L. González de Rivera y Revuelta señala la existencia de individuos que manifiestan una ausencia total de todo tipo de interés, aprecio o aspiración hacia lo excelente, situación esta que puede dar lugar a cierto tipo de patología que engloba bajo el término general “trastorno de mediocridad”. El autor señala tres tipos de mediocridad: simple, inoperante y, por último, una especialmente peligrosa denominada "mediocridad inoperante activa”.

El sujeto afectado por el síndrome de mediocridad inoperante activa (MIA), tiene grandes deseos de notoriedad. Despliega una gran actividad que no sirve para nada, es decir es totalmente inoperante, generando gran cantidad de trabajo inútil que impone a los demás, destruyendo así su tiempo e intentando introducir todo tipo de controles y obstáculos destinados a dificultar las actividades realmente creativas.

La acción ejecutada por el hostigador del mobbing, puede ser iniciada de manera individual pero que después puede seguir siendo ejecutada en forma conjunta tomando como cómplices a sus compañeros de trabajo; dichos compañeros de trabajo son inducidos por el promotor del mobbing, a través del deterioro de la víctima demostrando el hostigador al esto de quienes integran el lugar de trabajo que la víctima se desempeña de manera deficiente y perjudicial para al propia empresa debido al deterioro físico y psicológico sufrido por la víctima del mobbing como la pérdida de peso, falta de interés en las tareas que desempeña, distracción, fatiga, cansancio, irritabilidad, nerviosismo, ansiedad, etc.

Victimas

No se puede afirmar que exista un perfil psicológico que predisponga a una persona a ser víctima de acoso u hostigamiento en su lugar de trabajo. Esto quiere decir que cualquier persona en cualquier momento puede ser víctima. Únicamente debe ser percibida como una amenaza por un agresor en potencia y encontrarse en un entorno favorable para la aparición del fenómeno.

Las víctimas del mobbing no tienen porqué ser siempre personas débiles o enfermas desde un punto de vista psicológico, ni personas con rasgos diferenciales marcados o que presenten dificultades a la hora de relacionarse socialmente. Al contrario en muchos casos nos encontramos que las víctimas se autoseñalan involuntaria e inconscientemente como dianas o blancos ante los ojos del agresor, precisamente por enfrentarse directamente al acoso.

Esta percepción del acosador con respecto a su víctima es lo que hace que nazca una necesidad de mentir, desacreditar y enfrentarla al resto del grupo. Para ello el acosador no se encuentra solo, sino que encuentra en los demás –aunque sea en su pasividad-, la fuerza suficiente para destrozar psicológicamente a su víctima.

Nada tiene que ver la imagen que pretende proyectar el acosador de su víctima con la realidad. Mientras que esa imagen pretende reflejar una persona poco inteligente y holgazana, los acosados a menudo suelen ser inteligentes y trabajadores.

Las víctimas son personas que ante los ojos de su verdugo se aparecen como envidiables, debido a sus características positivas -a menudo se trata de personas carismáticas que tienen grandes habilidades para las relaciones sociales -, sobre todo si son inconformistas y gracias a su inteligencia y preparación cuestionan sistemáticamente los métodos y formulas de organización del trabajo que les vienen impuestos.

Otra de sus características es su predisposición al trabajo en equipo, ya que no dudan un instante en colaborar con sus compañeros, facilitándoles cuantos instrumentos y medios estén a su alcance en pro de la consecución de los objetivos colectivos.

En algunos supuestos los agresores llegan a envidiar incluso las condiciones favorables de carácter extralaboral de sus víctimas como pueden ser las relativas a una vida social y familiar satisfactorias.

Fuente: Uni>ersia

lunes, enero 18, 2010

Medita y acepta, pero si además puedes, combate.

La psicología apuesta por ejercitar la atención y la aceptación del presente

Los profesionales usan la meditación para aliviar dolores y manejar emociones  |  Este tipo de prácticas influye en la capacidad de controlar emociones  |  El "mindfulness" también se emplea en la formación de directivos

ANA MACPHERSON

Por si alguien tiene dudas, basta pasar un rato en un autobús e ir mirando. Hablar por teléfono, estudiar, conducir, conversar, besar, dormir. Todos esos verbos se suelen conjugar a la vez, al menos, de dos en dos, además de viajar. Es difícil encontrar a una persona que sólo viaje y mire.

La multitarea está presente en la visita al médico, que da la sensación de escuchar a medias porque a la vez mira la historia clínica, apunta los síntomas, calcula la medicación y parece de paso estar con la cabeza en los otros pacientes que le quedan; en el ir a recoger a los niños al colegio o hacer la compra y de paso ir contestando mensajes telefónicos y encajarlo todo en el plan de extraescolares; en dar respuesta a llamadas y al correo electrónico en un dos por uno mientras la cabeza va preparando el siguiente contacto. Realmente difícil hacer una sola cosa cada vez.

En medio de este desasosegante entorno, la psicología empieza a apostar por parar, atender y meditar. La meditación como herramienta terapéutica. La atención plena, enfocando con intensidad el momento. Ese modo de gestionar este malestar emocional y esta dispersión se llama mindfulness (atención plena) y bebe de la meditación oriental. "La meditación atenta es un método cognitivo, un entrenamiento mental experimental y no una práctica sectaria", aclara Isabel S. Larraburu, psicóloga, colaboradora habitual del Magazine y autora del libro Atención plena (editorial Temas de Hoy).

Esta línea de tratamiento psicológico, que se empieza a introducir en los años setenta pero que se desarrolla ya en este siglo, se utiliza especialmente en la reducción del estrés, en el trastorno límite de la personalidad, también para convivir con el dolor crónico y para evitar las recaídas en la depresión y también en el liderazgo en la empresa. "Es un método cognitivo que tiene como finalidad su aplicación en todas la esferas de la actividad cotidiana", describe Larraburu.

Las palabras clave de esta modalidad terapéutica son atención y presente. No pasar de puntillas y más o menos enterarse de lo que ha pasado a dos pasos de uno, sino quitarse los auriculares cuando uno corre por la acera y percibir claramente la propia respiración, los coches que le rodean, el árbol junto al que se pasa, los otros viandantes. Se trata de lograr una percepción intensa, atenta y presente. Y volver a ella cada vez que otro pensamiento se cruza.

En el mundo empresarial se lleva también el mindfulness. Psicólogos que asesoran en la dirección y gestión emplean cada vez más esta corriente. En su caso, la atención plena se traduce en el fomento de la autogestión, la capacidad de escucha, de aceptación de críticas, en no tener miedo a cómo uno es, en ser capaz de admitir errores, en saber ver en qué es bueno cada uno de los que le rodean, en saber pedir ayuda... "Los resultados de este liderazgo maduro se suelen notar en el clima de trabajo y la motivación y eso, influye en los resultados", señala el profesor de Dirección de Recursos Humanos de Esade Ceferí Soler.

En el terreno de los problemas graves de salud, como en trastorno límite de personalidad (TLP), se le considera uno de los tratamientos más eficaces porque da herramientas a personas hipersensibles a toda clase de estímulos y muy impulsivos para darse cuenta de lo que les pasa, aceptar que uno es así y no regodearse en su rabia, en su malestar, en su sensación de vacío. El entrenamiento proporciona a los pacientes conciencia de lo que ocurre y cierta distancia de observación. "Es muy distinto pensar que eres horrible y gorda que darte cuenta de que te viene ese pensamiento y que es sólo eso, un pensamiento", explica la psicóloga Mónica Lavilla, experta en TLP. El aprendizaje de esa atención plena incluye observarse a sí mismo y al entorno tal cual, sin emitir juicios. Intenta proporcionar herramientas para entender lo que les pasa, aprender a no juzgar ni juzgarse (importante, porque muchos TLP sufren intenciones suicidas), pensar con calma para decidir qué hacer y domar así una impulsidad que trastoca profundamente sus vidas.

También se emplea ante el dolor crónico, cada vez más en los enfermos de cáncer. El entrenamiento en la atención ayuda a delimitar el dolor como tal sin que este lo ocupe todo. Tomar esa distancia sobre lo que a uno le pasa da también posibilidad de decidir qué puede hacer para modificar el momento, relajarse, dar una vuelta, distraerse...

En un terreno más leve, una de las mayores fuentes de sufrimiento psicológico actual es probablemente la falta de adaptación rápida a los cambios. Herederos de un modelo de sociedad con férreas estructuras (de pareja, de trabajo, de educación, de modelo social) lo más difícil es adaptarse a esos cambios a pesar de que la realidad en la que se está insertado es precisamente cambiante, y cada vez a mayor velocidad. "La discrepancia entre lo que se cree que debería ser y lo que es suele ser el problema principal", señala la psicóloga Isabel S. Larraburu. El tratamiento de ese sufrimiento pasa por ganar agilidad y flexibilidad frente a esos cambios y para eso también se usa la atención intensa. "Se trata de estar en el presente, percibirlo atentamente, notar cada cosa que nos rodea, identificar lo que nos pasa sin pretender reaccionar. Esa atención intensa permite mirar lo que pasa con cierto desdoblamiento, como desde fuera, proporciona buena información y nos hace más ágiles". Sin dejarse llevar por cuentos de hadas o por ideas de lo que debería ser, sino observando y adaptándose a la realidad tal cual es.

"Hay días que se lleva bien que te miren como un ser raro", explicaba recientemente en Barcelona el filósofo suizo Alexandre Jollien, que vive con una parálisis cerebral. "Y hay días que eso te hiere. Es algo a lo que te tienes que enfrentar cada día. Cuando aceptas que un día sí puedes afrontarlo y otros no resulta más fácil. Es la clave".

¿Qué sociedad estamos creando?

Llega la generación ´ni-ni´

Más de 700.000 jóvenes españoles menores de 34 años ni estudia ni trabaja. La falta de expectativas, la incertidumbre y el desánimo caracterizan su existencia

 

Los jóvenes que pertenecen a la llamada generación ´ni-ni´ conceden una gran importancia al ocio, mientras que el trabajo no está entre sus prioridades.

Los jóvenes que pertenecen a la llamada generación ´ni-ni´ conceden una gran importancia al ocio, mientras que el trabajo no está entre sus prioridades.  L.O.

JOSÉ LUIS ZARAGOZÁ. VALENCIA Presos de la devastación laboral que agudiza día tras día la crisis económica de ámbito internacional, la llamada generación ´ni-ni´, aquellos jóvenes que con el paso irremediable del tiempo ni estudian ni trabajan, con lo que, en teoría, viven de sus padres, no deja de crecer. Se trata de un nuevo fenómeno social que, a la vista de los datos (según la Encuesta de Población Activa, en España hay 712.735 ´ni-nis´, el 6% de la población menor de 34 años), comienza a ser preocupante.
La grave recesión —que según los expertos va para largo— dispara este índice entre una población que bien podría llamarse como ´generación perdida´ dada su falta de expectativas, incertidumbre, desánimo y falta de ilusiones a la hora de plantearse un proyecto de vida donde el trabajar sea algo prioritario.
La quinta oleada del Observatorio de Inserción laboral de los Jóvenes 2008 detecta que el 5,6% de los jóvenes de 16 a 30 años en el mercado laboral en España (entendido como aquellos jóvenes que han trabajado o han buscado empleo en los últimos 5 años o actualmente están trabajando), se encuentran en la situación de "ni estudian ni han trabajado nunca". Más del 60 por ciento de estos jóvenes son hombres. Alrededor del 55% se sitúa entre los 16 y los 18 años, por tanto podríamos hablar de una situación ´ni-ni´ incipiente. Según José María Peiró, coautor del Observatorio de Inserción Laboral de los Jóvenes de 2008, los llamados ´ni-ni´ se diferencian del resto de jóvenes porque valoran en mayor media la familia y el tiempo libre de ocio, y menos el trabajo y la participación social. Es decir, cuando se pide a los jóvenes que distribuyan un total de 10 puntos entre los aspectos mencionados, en función de la importancia que ellos conceden a cada uno en su vida, el trabajo es el que menores puntuaciones recibe.
Cambio de valores. Para el profesor titular de Psicología Social de la Universidad de Valencia Ismael Quintanilla, la llamada generación ´ni-ni´ se relaciona con el cambio de valores que estamos experimentando en un sociedad cada vez más "mostrativa y potsmoderna". Según este experto en psicología social, cuatro dimensiones agrupan los valores más significativos de esta ´nueva era´ de jóvenes. La primera es la instrumentalidad: las cosas se hacen para obtener algo, es más importante el "para qué" que el "por qué". La segunda es el individualismo: "todo a mi medida, para mi y según mis deseos, el egoísmo es bueno: es un valor en alza proclamado por la economía neoliberal". La tercera, la instantaneidad: "lo quiero ya, luego es tarde". Y la cuarta, la sensualidad: "las cosas, lo que hago, deben producir emociones positivas, el esfuerzo es un valor a la baja; también lo proclama (de alguna manera) el neoliberalismo: la gente hace cosas según la ley del mínimo esfuerzo máximo beneficio".
Quintanilla se pregunta: "¿dónde están los ejemplos que pueden seguir los jóvenes y adolescentes?: en los políticos, los banqueros, los ´famosetes´... El resultado de todo ello es la generación ´ni-ni´: una sociedad que confunde el bienestar con la felicidad, cada vez más desorientada y confundida".

jueves, septiembre 17, 2009

Cualquiera puede alcanzar su propia meta.

Algunas personas, frente a la búsqueda de una meta se preguntan en ocasiones por qué las cosas pueden salir tan bien o tan mal sin encontrar explicación alguna y atribuyéndolo sin más al factor suerte. Creyendo con ello en milagros inexistentes o por el contrario adoptando la postura cómoda de culpar a un entorno que les fue hostil, quizás porque no quieren, no saben o no pueden reconocer que les ha faltado voluntad y destreza.

Quizás esto, nos  ayude y nos refresque. (M.A.S.H)

La fórmula del éxito

Por  Anthony Robbins

1. Definición de Metas: Definir exactamente y con precisión los resultados que se quieren conseguir, saber que se desea a partir de la puesta en práctica del conocimiento especializado.

2. Pasar a la acción: Es necesario llevar a la práctica acciones concretas para lograr los resultados que nos hemos planteado.

3. Desarrollar la agudeza sensorial: Es la revisión continua de las acciones, actitudes y hábitos que estamos ejecutando en relación a los resultados que estamos obteniendo, con el fin de determinar el grado de acercamiento o alejamiento a nuestro objetivo, bien sea por defecto o por exceso.

4. Flexibilidad: El factor anterior conlleva a la posibilidad de efectuar los ajustes necesarios para modificar el rumbo de nuestra conducta y estrategias en función de la consecución de nuestras metas.

Junto a esta fórmula Anthony Robbins define algunos factores potenciadores ya que sirven de impulso para hacer lo necesario para triunfar y son activadores básicos que pueden garantizar el éxito.

1. Pasión: Es la fuerza interior o impulso interno que mueve hacia la ejecución de acciones de una manera enérgica, para lograr las metas planteadas.

2. Fe: Tiene que ver con el poder de las creencias. Afirma que es nuestra fe en lo que somos y la certidumbre interna de alcanzar nuestras metas es lo que determina los resultados que obtendremos.

3. Estrategia: Los pasos, acciones y recursos específicos a utilizar para el logro de la meta.

4. Claridad de valores: Son determinantes los juicios de orden ético, moral y práctico que sustentan nuestra estructura personal, porque están relacionados con el sistema de creencias que sustenta nuestra visión del bien y del mal. Por lo tanto debe existir congruencia entre las metas que nos planteamos y nuestros valores.
5. Energía: Tiene que ver con la vitalidad que se necesita para actuar en el orden físico, intelectual y psicológico, a fin de aprovechar al máximo nuestras posibilidades y por ende, las oportunidades que se nos presenten.

6. Poder de adhesión: Posibilidad de conectar y establecer relaciones con las demás personas, lo que tiene que ver con la actitud para comunicarse con el entorno.

7. Maestría en las comunicaciones: Para lograr el triunfo es necesario comunicarnos de manera óptima, tanto interna como externamente. Todos estos elementos están íntimamente relacionados y son parte de un sistema de apoyo básico para lograr el éxito.

Anthony Robbins

viernes, julio 10, 2009

¿Sabemos protegernos de las emociones tóxicas?

 

Inteligencia emocional y social frente a la crisis

Francisco Galindo / EFE

Inteligencia emocional y social frente a la crisis

Foto: Inteligencia emocional y social frente a la crisis

En 1995 apareció por primera vez en el mercado editorial “Inteligencia emocional”, de Daniel Goleman, doctor en Psicología Clínica y Desarrollo de la Personalidad y ex redactor científico del periódico “The New York Times”, que se convirtió en todo un “best-seller” mundial gracias a los cinco millones de ejemplares que se distribuyeron en todo el mundo, después de ser traducido a una treintena de idiomas.

Hasta entonces se presuponía que las claves del éxito de las personas se basaban casi exclusivamente en su coeficiente de inteligencia (CI). La sociedad tenía totalmente asumido el axioma de que los superdotados estaban predestinados para llevar las riendas de la humanidad. Sin embargo, Goleman echó abajo esta suposición a partir de distintas investigaciones muy avanzadas sobre la influencia de los mecanismos de la conducta y de los impulsos cerebrales en la capacidad de las personas para discernir su futuro.

La inteligencia emocional, según Goleman, estaba más relacionada con el triunfo en los negocios y en la vida que el CI como único baluarte del individuo a la hora de iniciar una carrera profesional y afectiva.

El control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía o la agilidad mental son recursos determinantes del éxito o del fracaso del individuo, de acuerdo con lo expuesto en “Inteligencia emocional”. El déficit de estos recursos puede estar asociado a dificultades en la relación de pareja o trastornos psicosomáticos.

En estos tiempos de crisis en que se necesitan tantos recursos para salir a flote y adaptarse a unos tiempos tan poco propicios, las recetas que Goleman daba en su libro bien podrían recuperarse como una alternativa frente al pesimismo que nos invade.

El éxito de “Inteligencia emocional” animó a Goleman a seguir investigando en estas parcelas tan poco difundidas de las claves del éxito social y ha publicado otro nuevo libro, “Inteligencia social”-aunque fue otro psicólogo estadounidense, Howard Gardner, quien manejó por primera vez este término- en el que actualiza, amplía y añade algunas de las recetas para el triunfo elaboradas en el primer volumen que bien podrían servir como guía para buscar una salida a la debacle global.

Frente al pesimismo y a la sensación de pánico dominantes en estos días como consecuencia de la grave crisis económica que azota al mundo entero, Goleman se muestra optimista y sostiene que en el futuro podrían "fabricarse" trabajadores con las facultades técnicas y sociales determinantes para el éxito ante coyunturas como la actual.

A pesar de su optimismo, Goleman se muestra cauto ante ciertas actitudes de algunos seres humanos empeñados en borrar la senda que conduce hacia la victoria emocional y advierte de la necesidad de restaurar la compasión en la sociedad y de mejorar la capacidad de conectar con la gente necesitada a fin de garantizar la supervivencia de la especie.

Las personas están predispuestas a la empatía, la cooperación y el altruismo, elementos que han resultado fundamentales para la evolución humana, pero se están perdiendo debido a las propias estructuras perversas de la sociedad actual. Un ejemplo palpable sería la sensación de insolidaridad que se registra en estos momentos de crisis hacia los grupos menos favorecidos cuando lo que haría falta es tranquilidad y prudencia para salir juntos de la forma más airosa posible de una situación tan delicada.

El psicólogo recomienda a los gobiernos programas educativos que ayuden a desarrollar las capacidades emocionales y sociales como una opción de siembra temprana que no tardaría en dar sus frutos. Goleman considera que los niños que se instruyen durante su etapa escolar sobre todos los aspectos de las facultades emocionales y sociales tienen menos problemas académicos, se comportan mejor, son menos agresivos en la adolescencia y, en general, se desenvuelven de una manera más adecuada en la vida.

"Cualquier país que aplique este método a nivel nacional mejoraría económicamente porque tendría trabajadores dotados de las facultades técnicas, y también de las facultades sociales, que son determinantes para el éxito", afirmó Goleman durante la presentación de su segundo libro en España. El autor se mostró convencido en consecuencia de que en el futuro será posible crear trabajadores emocionalmente inteligentes, con más empatía y más capaces de trabajar en grupo.

No obstante, para lograr este objetivo hay que desarrollar el "cerebro social", entendido como una serie de circuitos que orquestan las relaciones interpersonales. La conciencia y la aptitud sociales, traducidas como empatía y destreza, son los ingredientes primordiales con los que se construye la inteligencia social, pilar básico del éxito, del carisma y de la capacidad de liderazgo.

Estas facultades comienzan a aprenderse "desde la primera vez que un bebé mira a su mamá" y, después, cualquier interacción con las demás personas va edificando la inteligencia social.

Goleman establece sin embargo diferencias entre hombres y mujeres en este ámbito. Las féminas están más dotadas para la empatía, para percibir lo que está sintiendo la otra persona en ese momento, mientras que los varones están más preparados para encarar situaciones estresantes.

El estudioso de la emocionalidad sostiene que la capacidad humana de conectar con el cerebro de los demás puede llegar a afectar a todas las células del cuerpo, incluso a los genes, de tal manera que las relaciones interpersonales extremas pueden hacer enfermar a alguien.

En este sentido, el psicólogo estadounidense desvela que hay contagios emocionales buenos pero también hay emociones "tóxicas", de las que sólo se pueden proteger aquellos que están muy equilibrados interiormente.

domingo, junio 07, 2009

"Si te vas quejando te hundes"

LUIS ARBEA ARANGUREN | FILÓSOFO Y PSICÓLOGO

- Pionero del basket navarro, asume con la misma deportividad con la que corría maratones que la silla de ruedas va a ser su próxima compañera. Lo explica en su último libro, un manual de ayuda y pisicología positiva

GABRIEL ASENJO.. PAMPLONA. Domingo, 7 de junio de 2009 - 04:00 h.

Profesor de psicología en la UNED, filósofo de carrera y poeta con obra editada, ha dedicado media vida a través del Gobierno de Navarra a formar docentes vocacionales, de los que trabajan en educación especial. Pamplonés de 59 años, con dos hijas y dos nietos, pese a su condición de paciente avisado de que pierde el movimiento, ha ido de universidad en universidad como profesor fabricante de optimismo señalando hojas de ruta vitales que ahora explica en su libro Sos..

.Conviviendo con la esclerosis múltiple (Pirámide. Psicología Útil), una confesión personal que, según prologa el psicólogo Javier Urra, "emana poesía y trasmite felicidad aunque objetivamente su situación no la facilite".

Arbea enseña a dar las gracias y a salir del zaguán de las sombras, y justifica el humor y la poesía de su obra por la intención de "suavizar lo pesaroso y mustio de las continuas referencias a un proceso degenerativo, como herramientas de hacer más soportable la dura realidad". "Detrás de cada lágrima se esconde una estrella, por eso ninguna experiencia traumática nos debe robar la cuna", afirma. Más que un manual de psicología y de autoayuda para quejicas y pesimistas asegura que la primera parte del libro la considera como "una novela psicológica autobiográfica" ; la segunda parte como "un ensayo psicológico novelado".

Pionero del baloncesto en los tiempos de Oberena y Argaray. O sea, trabajando y entrenando la inteligencia motriz. ¿Cómo se digiere una patología que le coarta el ejercicio del movimiento?

Haciendo un esfuerzo por redescribir la importancia de la inteligencia emocional , apostando por la inteligencia relacional y acudiendo a la inteligencia del amor.

Destaca usted que ahora, con su enfermedad, no es más feliz que antes, pero no es menos feliz que hace años.

Es que eso es lo que hay. Ahora que uno está más limitado y que ha restringido sus relaciones sociales y un montón de cosas, puede ser menos feliz; pues da la casualidad que no. ¿Por qué? Porque soy así y porque me he ejercitado en lo que predico. Trato de evitar que no me supere la enfermedad y de superar a la sociedad. Soy igual que hace once años, pero con un envoltorio distinto de un cuerpo roto, descuadernado.

En una sociedad que cultiva el cuerpo, la salud y del confort, invita usted a vivir como si no tuviésemos la enfermedad. ¿Cómo conseguirlo?

No sé, pero lo que sí sé es el porqué. Por pura praxis, porque como te vayas quejando te hundes. Si te acostumbras a verlo todo negro no disfrutas de la vida. Quejarse es valorar lo negativo de tu vida. Pero no planteo reducir lo negativo. Planteo que las emociones negativas coexistan con las positivas. O sea, sigo con los mismos celos, con la misma mala uva, con la ira, la envidia... pero siendo más positivo.

Poeta y filósofo. ¿Cuáles han sido sus preguntas durante el proceso de su enfermedad?

Una: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Otra: ¿Dónde voy a acabar? Y tercera, más seria: ¿Cuál es el sentido de mi vida? Los teóricos dicen que los grandes traumas ayudan a reubicarte y a plantearte el sentido de la vida.

Asegura en su libro que podemos aprender a disfrutar más de la vida y cita a Teresa de Calcuta.

Estamos acostumbrados a identificar felicidad con bienestar, y bienestar con calidad de vida. Y la calidad de vida depende de cómo la entendamos, si la entendemos más profundamente o únicamente desde los parámetros del bienestar. Sin embargo la calidad tiene otros parámetros distintos a los que manejamos. Por eso hablo de Teresa de Calcuta. ¿Tenía calidad de vida en parámetros de bienestar y confort? Con otros parámetros de bienestar era muy feliz con una alta vida de calidad personal, y con algo mucho más profundo que es el bienestar psicológico. Trato de decir que se puede disfrutar de la vida estando superfastidiado en tu motricidad.

¿Y el optimismo, cómo se activa?

A partir de vivenciar lo positivo de la vida. Si todas las noches pensáramos en las tres o cuatro cosas del día por las que tengo que dar gracias a la vida, a mi familia, a la naturaleza o a Dios, entonces uno aprende a vivir en positivo. Es que siempre hay cosas positivas de nuestra vida que nos pasan inadvertidas. Se trata de concienciarlas y vivirlas. Si somos unos agonías veremos lo negativo. El progreso para la mejora personal ya está definido en Aristóteles. La jugada es: los actos repetidos hacen los hábitos y los hábitos hacen el carácter. Y el carácter, decía Heráclito, hace el destino. Y aunque parezca una tontería, es fundamental registrar y apuntar lo bueno de cada día. Lo que no apuntas no haces. Lo he comprobado en los cursos.

¿También escribe que somos maravillosos e iguales?

Efectivamente. Viene de que primero somos muy poquita cosa, una porquería, pero también somos maravillosos a partir de esa conciencia de pequeñez. Pero somos maravillosos porque somos personas. Y porque somos personas somos iguales. El culto al individualismo de los griegos a veces lo pasamos de rosca. En las culturas orientalistas el yo se diluye en el cosmos, pero tampoco hay que diluir el yo en el rebaño que es lo que intentan algunos políticos.

¿Cómo se reconstruye uno en el horizonte de la silla de ruedas?

Mucha gente que está en silla de ruedas me ha dicho que es el gran hallazgo y que proporciona libertad. Yo la rechazo porque es la confirmación de la gran invalidez. Pero ya he ido a ver modelos.

¿Qué trataba de trasmitir a sus alumnos pedagogos, dedicados a la educación en adolescentes con problemas y con necesidades especiales ?

Sistemática e históricamente hablaba de algo que no se entendía bien y se veía como algo romántico. Y es la importancia del amor en la educación. No un amor de meapilas ni paternalista, sino un amor desde el yo soy tú que indica respetar a la persona y la humanidad del ser deficitario. Hay que enseñar con emoción, cariño y mirando a los ojos. El amor no se toca en la universidad y hay que normalizarlo y bajarlo al terreno de lo científico.

¿Y ahora, en la UNED, qué mensaje subraya a los universitarios de psicología?

En teoría les formo para psicólogos o psicoterapeutas. Pero reivindico para la UNED un currículo sobre terapia o psicología positiva, el enseñar al psicólogo no tanto cómo curar la patología negativa, que es el enfoque médico, sino además enseñar cómo desarrollar nuestra parte positiva. Pero reconozco que al final estoy más centrado en la poesía y en la filosofía. Hasta Maslow, antes de morir, habla de instaurar la psicología de la trascendencia, la que explique el yo trascendente. Seligman, gurú y paladín de la psicología positiva termina hablando de la vida espiritual. Algo habrá.

lunes, febrero 16, 2009

Aprender y reaprender

circuitos cerebrales

Claves para vivir sabiamente: tiempo, sintonía y psicología


El aprender y reaprender de cada experiencia de la vida nos permite relacionarnos de forma más sana.


Fernando Linares. Psiquiatra


Las relaciones humanas constituyen un capítulo importante, quizá el que más, en la vida de cualquier persona normal. Por eso el mucho abundar en esta realidad, el aprender y reaprender de cada experiencia se antoja siempre insuficiente. Probablemente se sientan algunos, en ocasiones, confundidos, abrumados, por lo complejo de ciertas compañías. Intentan querer, abrirse, darse, llegar a un entendimiento, conciliar las voluntades y sin embargo se han de contentar, con frecuencia, con la decepción de no haber podido edificar la unidad con fulano o mengano; incluso tratándose de un ser querido .


¿Qué ocurre en el mundo de las relaciones? ¿Tan complicados somos los seres humanos que no somos capaces de llegar a un acuerdo en lo más elemental? Lamentablemente la historia de la humanidad, junto a grandes ejemplos de brillo del espíritu, está continuamente empañada de oscuros desenlaces: guerras, hostilidad con el vecino, invasiones...; por no hablar de las batallas domésticas que tantas personas han librado en su solio particular: el de la familia, conocidos, allegados.


Como casi siempre en la base del problema hay distintas puertas, pues el árbol de la discordia humana tiene muchas raíces. Por un lado está la cuestión de con quién queremos alcanzar la unidad; pero también el nivel de unión al que aspiramos. A todo el mundo le agrada caer bien, ser aceptado y reconocido por los compañeros. Y hasta cierto punto, ese reconocimiento es una necesidad psicológica; pero ¿no es extraño caer bien a todos? Y, ¿no es igualmente singular caer a todos mal? La autenticidad y la madurez adulta deberían llevar a, siendo flexible cuando se pueda, intentar vivir aquello que se es, caiga bien o caiga mal.


Si uno es feliz con lo que es y ha atesorado, querrá compartirlo. Y si eso que es y que tiene es digno de prodigarse, siempre habrá alguien que se abrigue al amparo de nuestro amor, y viceversa. Pero la cosa no es tan sencilla; de lo contrario, no existiría tanto abrupto y discontinuidad en la historia de las personas. A toda relación hay que sumarle siempre varios ascendientes y sería largo hablar de todos. Pero dos de ellos, importantes, son el tiempo o la perspectiva, y un mínimo de psicología, sabiduría interior, conocimiento espiritual o como quiera llamarse.


Sin el tiempo no es posible juzgar el grado de unión y a veces ni tan siquiera el tipo de relación que se está viviendo: amistad, simple ayuda, camaradería... Creo que es algo bonito del ser humano que el trato requiera normalmente un ritmo suave, como el de la naturaleza, para echar raíces y afianzarse. Y es ahí por donde vienen muchas desilusiones, desencantos, dimes y diretes, “si yo lo hubiera sabido antes...".


Es cierto que la sintonía es algo que se puede vislumbrar con unas pocas horas de intercambio de experiencias. Pero de ahí a forjar algo sólido va un trecho. Una relación asentada y madura, de cualquier tipo, está cosida con llanto y alegría compartida, con diversidad de aventuras comunes y esfuerzos mutuos por algo que merezca la pena. Y todo esto requiere... tiempo. Si tuviéramos la sensatez de otorgar perspectiva a las relaciones para valorarlas en su justa medida, no habría tantas sorpresas ni decepciones.


Una pizca de conocimiento propio no va mal tampoco para el hatillo de un peregrino de la vida. Un escritor fascinante como Julio Verne, se lanzó hace más de un siglo a la creación de la novela científica; y lo logró. Tenía la noción de que el hombre, con la técnica y el raciocinio llegaría a la conquista final de todo. Pero se olvidó de lo más importante: la batalla del espíritu. Murió de un modo extraño. Ni de su padre recibió amor, comprensión, ni se lo supo dar a su hijo. No se entregó a querer a su esposa y ni siquiera se casó por amor. Muere ciego, inválido y algo sombrío. Aunque ahí queda su portentosa obra literaria.


Se podrían leer novelas maravillosas o incluso escribirlas, pero si no se sabe lo fundamental ¿de qué nos sirve a nosotros? Si en lugar de juzgar al de al lado, sin conocer su pasado, nos dedicáramos a acogerlo, profundizar en él con suavidad, disculparlo, o sincerarnos con él llegado el caso; y si empezáramos por intentar conocernos y acogernos a nosotros mismos, entonces... puede que tengamos menos brillo, pero gozaremos de una cierta sabiduría de vida.

lunes, diciembre 22, 2008

De la Iatrogenia al "savoir faire"

Despierta

Iatrogenia de la psicología

Los sentimientos heridos por el psicólogo no tienen justificación moral ni efecto terapéutico


MANUEL J. MORENO PSICÓLOGO Y PSICOANALISTA Cuando la psicología se pone al servicio de la psicoterapia, las relaciones terapeuta-paciente se convierten, necesariamente, en un asunto delicado. Dichas relaciones requieren, como a nadie se le debería escapar, mucho tacto, atenta escucha y cierto «savoir faire» por parte de quien conduce la situación, es decir, por parte del psicoterapeuta. Infligir daño moral a un paciente por falta de consideración, respeto o simplemente por torpeza, no sólo en lo que se le dice o sugiere, sino y sobre todo en cómo y desde dónde se le dice, es algo que no debiera ocurrir nunca, pero que desgraciadamente sucede a menudo. El paciente o cliente es un sujeto que acude al especialista habitualmente aquejado de malestar y sufrimiento psíquico, esperando de él interés genuino, comprensión y empatía. Quien no sea capaz, por ineptitud, de ofrecer lo anteriormente descrito, acaso debería dedicarse a otros menesteres. Hay preguntas, gestos, opiniones, sugerencias, sugestiones... que desbaratan el ánimo de cualquiera, especialmente el de una persona que se encuentra en las proximidades de un cierto «abaissement du niveau mental», por emplear una expresión de Pierre Janet. Preguntar de forma teleológica a quien carece de asideros estables, máxime si es una adolescente de ciertas características y con dificultades de aceptación -como «¿no te parece que tus padres son demasiado mayores?»-, cuestionar de manera brusca e impermeable lo que el paciente siente decir, tratar de «colocar» al paciente una interpretación presupuesta y previamente asentada en determinada teoría o punto de vista es, si queremos amortiguar la calificación bajo excusa de ignorancia o ineptitud, un golpe seco y certero a la sensibilidad e inteligencia del paciente. La aflicción, el desconsuelo, los sentimientos heridos infligidos por el psicólogo, analista o psicoterapeuta, no tienen justificación moral ni efecto terapéutico alguno en psicoterapia, debiendo ser anticipados y en lógica consecuencia, evitados, por quienes tienen el deber moral y profesional de ayudar a sus pacientes en la ardua tarea de restablecer su amenazado -o perdido- equilibrio psicológico. El psicólogo clínico, analista o psicoterapeuta, debe ofrecer a la sociedad garantías de recepcionar debidamente a quien precise de su intervención, de contener de forma comprensiva el sufrimiento humano, sea cual sea su origen, y de aliarse con el paciente en una sui generis contienda, cognitiva y emocional, que le permita fortalecer su ánimo y personalidad, en aras de un mejor y más adaptativo posicionamiento interior frente a circunstancias dadas, o ante las cambiantes y a menudo adversas condiciones de la vida de una persona. Se denomina «iatrogenia» a cualquier tipo de alteración del estado del paciente producida por el médico. El término procede de la palabra «iatrogénesis», que tiene por significado «provocado por el médico o sanador» («iatros» significa «médico» en griego, y «génesis», «crear»'). Parafraseando a Mefistófeles en la inmortal obra de Goethe, «Fausto»: «Toda teoría es gris y sólo es verde el árbol de dorados frutos que es la vida».

domingo, diciembre 14, 2008

El Avance de los manipuladores

Hombre desnudo

Por Graciela Chiale y Gloria Husmann


Están en todas partes y se multiplican. Usan la comunicación como un arma y son capaces de doblegar a cualquiera. Por qué hay que temerles y frenarlos.


Sólo vos y yo vamos a tener las llaves de la caja fuerte. Si llega a faltar algo, vos sos el responsable”. Con frases de este tipo, el gerente de una multinacional solía dirigirse a su colaborador de confianza. Injusta, ofensiva y absurda, esta frase verídica pinta de cuerpo entero al interlocutor, un manipulador “de manual”, que abusa de la vulnerabilidad de su víctima a través de humillaciones, intimidaciones y actos denigratorios. El contacto prolongado con personas que presentan esta patología puede resultar nocivo para la salud en general, debido a que el cuerpo permanece en un estado constante de alerta y estrés, con consecuencias que van desde trastornos psicosomáticos y fatiga, hasta enfermedades graves. Todos estamos expuestos a ser manipulados: nos encontramos ante una verdadera “epidemia”, acicateada por la creciente tolerancia a las conductas manipuladoras. En la sociedad actual, estas no sólo son toleradas sino valoradas, por la relación estrecha que tienen con el ejercicio del poder que el manipulador opera sobre otros. Esto a veces se confunde con tener éxito.
Perfil psiquico. Pese a que aparenta lo contrario, un manipulador es una persona insegura que ejerce el poder de forma tortuosa y abusiva sobre otra, apropiándose de su voluntad para dominarla en beneficio propio. Es permisivo consigo mismo e intolerante con los demás. Critica constantemente a todos y a todo y hace creer a los otros que deben ser perfectos. Jamás transmite con claridad sus sentimientos. Tampoco escucha respetuosamente ni con el tiempo suficiente al prójimo, salvo cuando la situación le resulta favorable. Suele manejar con habilidad su discurso, aunque algunos no necesitan usar palabras: a veces les basta un gesto para manifestar su descalificación. También se sirven de la amenaza o el chantaje.
Una persona con estas características manipula a otras porque el modelo aprendido en sus experiencias traumáticas infantiles no le permite hacer otra cosa. Quizá haya sufrido abuso o manipulación en su infancia y, de adulto, transita por la vida como si esta fuera un campo de batalla: “matar o morir” es su lema.
Todos manipulamos a alguien alguna vez. Pero no hay que confundir la manipulación circunstancial a la que se recurre para lograr un objetivo con la manipulación constante. La línea que separa a ambas es su sostenimiento en el tiempo: es la frecuencia y la repetición lo que hace a la segunda tan destructiva. Por el contrario, lo efímero de la manipulación circunstancial no modifica la vida del manipulado.
No cualquiera cae bajo la influencia de un manipulador: de hecho este se aparta de aquellos a quienes percibe como insensibles a su poder. En general, sus víctimas tienen ciertos traumas de la infancia no resueltos. La pérdida de un progenitor a edad temprana, la convivencia con adultos manipuladores en su entorno afectivo, entre otras razones, podrían ser la génesis de dicha vulnerabilidad. Estas personas buscan, inconscientemente, sentirse dignas de ser amadas. Son complacientes, temen el conflicto, ofender o herir al otro.
Estrategias. No es fácil detectar a un manipulador: hay que estar atento y observar indicios. ¿Qué se puede hacer para frenarlo, si sospecha que convive con uno? Cuando la vida o la integridad psíquica del manipulado están en riesgo, la separación es la única salida. Sin embargo, sobre todo en situaciones laborales, hay vínculos que pueden mejorarse. Pero el manipulado debe entender que es imposible que el manipulador cambie y que alguna vez logre una relación ideal con él. Recién entonces podrá elaborar una estrategia de defensa efectiva.
Es vital no justificarse: rendir cuentas de los propios actos implica someterse al manipulador. Ante un comentario denigratorio, lo ideal es encarar una estrategia de protección, la ironía. El sentido del humor es una buena táctica, siempre y cuando el contexto lo permita y la víctima se sienta con las fuerzas necesarias. Otro recurso es ser sintético en la comunicación a fin de beneficiarse con la menor exposición posible a las críticas. Es bueno recordar que todo lo que diga “podrá ser usado en su contra”. Un recurso muy utilizado por ancianos que manipulan a sus hijos es “enfermarse” ante la partida de uno de ellos y mejorar cuando el viaje se suspende. En este caso, es útil retacear la información y anunciar la partida a último momento. También es vital aprender a decir “No” de forma cortés pero firme. Nunca permita que lo extorsionen, aunque más no sea con un favor en apariencia insignificante. Hay que evitar entrar en discusiones, sobre todo si existe el riesgo de quedar expuesto a una nueva desvalorización. Recuerde que para discutir hacen falta por lo menos dos personas. No se debe intentar “hacerle entender”: es preferible el silencio y, si es factible, el abandono del “campo de juego”.
El manipulador es un especialista en camuflajes. Se oculta bajo disfraces diferentes e intercambiables. En esto radica la dificultad para detectarlos. En nuestro trabajo de campo, elaboramos varios perfiles de manipuladores: el “despótico”, el “irresponsable”, el “simpático”, el “seductor”, el “generoso”, el “desvalido” y el “dependiente”, entre otros. No es fácil marcar el límite entre cada uno, sobre todo cuando se combinan los rasgos de varios al mismo tiempo. Todos, sin embargo, interpretan la realidad de manera deformada y culpan constantemente a los demás. Indefectiblemente, sus víctimas terminan asumiendo comportamientos que van en contra de sus propios intereses y que minan su autoestima. Es vital poner un freno a su sed de control y poder. Lo paradójico es que por más que dominen y sometan a los que los rodean, nunca pueden llenar ese vacío interior que sienten, el verdadero origen de su inseguridad.


Fuente: Revista Noticias

sábado, agosto 23, 2008

Hacia una búsqueda del reconocimiento


Interesantísimo documento de Irene Comins Mingol en el que concluye que "dentro del proyecto de una cultura para la Paz, es ineludible la tarea de reconstruir un sujeto arraigado, incardinado, un individuo con una historia, una identidad y una constitución afectivo-emocional concretas. El énfasis ético sería el de la Ética Ciudadana" Seguir leyendo

sábado, agosto 09, 2008

Como evitar el suicidio.


Prevención es la clave


Sonó el teléfono y contestó el profesional de la psicología: “Ricardo, ¡Ayúdame, por favor! ¡Necesito apoyo profesional!.

En aquella ocasión, quien llamaba venía por la carretera que conecta a ciudad Victoria con Reynosa, y se escuchaba agitado; pensó en viajar como siempre, a una velocidad moderada, pero a medida que iban pasando las melodías de Cristian, su corazón le reclamaba sentimientos no justificados, y la aguja del velocímetro subía a 120, 130, 140 y hasta 150 kilómetros por hora. Estaba perdiendo el control del automóvil y de él mismo.

Venía pensando en que para una persona con diabetes podría ser muy fácil encubrir un suicidio, ya que, al aplicar una dosis extraordinariamente grande de insulina su organismo no soportaría mantenerse en la normalidad y experimentaría una baja de niveles de glucosa –lo que conocemos como hipoglucemia-, y por consiguiente, podría llegar al desvanecimiento corporal que pudiera concluir en una falta de oxigenación al cerebro… y la muerte segura, y difícil de diagnosticar.

El individuo tomó conciencia de ello y llamó a quien pudiera ayudarlo; le insistió en que no era una acción que hubiera pensado para él: “estoy totalmente seguro que nunca pensé en quitarme la vida, pero el hecho de visualizar una inyección como una posibilidad para escapar, me aterra, por eso requiero ayuda”, enfatizó.

Se preguntará el lector a qué viene la anterior historia, cuando no nos preocupan estos temas, sin embargo, es menester pensar en el alarmante incremento que tienen los suicidios en nuestro país. ¿De otras naciones? También hay grandes cifras, pero eso lo dejaremos para que se preocupen ellos mismos.

¿Qué lleva al suicidio a una persona? Desesperación, angustia, depresión… mil causas, y quizá la más reiterativa es la última. Cuando alguien se deprime y pierde el gusto por la vida, comienza un Viacrucis interminable. La depresión –y este dato lo puede certificar el maestro César Carranza, responsable de la carrera de psicología en la Unidad Académica de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Tamaulipas- ha crecido alarmantemente en todos los sectores socioeconómicos, culturales y en todos, absolutamente todos los grupos de edades.

Muchas veces no pensamos que nuestros hijos pequeños puedan deprimirse, porque pensamos que no tienen angustias como los adultos: grave equivocación. Para un chico puede ser motivo de depresión y angustia el hecho de haber perdido su juego favorito o a uno de sus amigos. Lo que sucede en estos casos es que para nosotros, “adultos”, los problemas infantiles o juveniles no son tan graves como “los nuestros” y los pasamos por alto. Hay que atender cualquier síntoma que nos muestre algún tipo de desencanto por lo que hacemos, por la vida, por los nuestros.

Muchos de nosotros perdemos el entusiasmo por trabajar o por algo que es parte de nuestra vida, y obviamente, el rendimiento disminuye considerablemente, ocasionando pérdidas emocionales a la familia y a nosotros mismos, y económicas o académicas, dependiendo de lo que realicemos como actividad prioritaria.

Es muy importante (mucho, en verdad) que pongamos atención a los hijos y a nosotros mismos, a nuestra pareja y familiares, porque entonces podremos estar evitando situaciones de angustia que desencadenan en algún acontecimiento desagradable.

No es exageración, pero la historia narrada al principio de la presente colaboración es un hecho real, y gracias a la intervención de un profesional de la psicología pudo conjurarse un estado depresivo mayor que pudo haber dejado enlutada a una familia, a todos sus miembros, marcados por siempre, porque cuando un miembro comete estos actos, los demás sufren consecuencias en ocasiones por años.

Es importante no tomar tan a pecho los problemas sino enfrentarlos, pero cuando se diera una situación de esta naturaleza, hay que actuar inmediatamente, sin dejar para después una probable solución, ya que a veces puede ser demasiado tarde.

En Tamaulipas hemos escuchado cifras de esta problemática que nos ofrece la Secretaría de Salud a través del departamento correspondiente, y realmente resulta alarmante ver la cantidad de personas que caen en depresión.

Ojala todos, como parte de una familia o grupo de amigos, tengamos la capacidad de descubrir a tiempo un caso de depresión, y saber la manera de actuar en consecuencia, es vital para encontrar una buena convivencia, una buena relación familiar y comunitaria.

No dejemos para mañana una adecuada observación, pues.


Carlos Santamaría Ochoa

miércoles, junio 18, 2008

Resiliencia y personalidad resistente.


RESILIENCIA

La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves. La resiliencia se sitúa en una corriente de psicología positiva y dinámica de fomento de la salud mental y parece una realidad confirmada por el testimonio de muchísimas personas que, aún habiendo vivido una situación traumática, han conseguido encajarla y seguir desenvolviéndose y viviendo, incluso, en un nivel superior, como si el trauma vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados. Aunque durante mucho tiempo las respuestas de resiliencia han sido consideradas como inusuales e incluso patológicas por los expertos, la literatura científica actual demuestra de forma contundente que la resiliencia es una respuesta común y su aparición no indica patología, sino un ajuste saludable a la adversidad.

"A pesar de traumas graves, incluso muy graves, o de desgracias más comunes, la resiliencia parece una realidad confirmada por muchísimas trayectorias existenciales e historias de vida exitosas. De hecho, por nuestros encuentros, contactos profesionales y lecturas, todos conocemos niños, adolescentes, familias y comunidades que "encajan" shocks, pruebas y rupturas, y las superan y siguen desenvolviéndose y viviendo -a menudo a un nivel superior- como si el trauma sufrido y asumido hubiera desarrollado en ellos, a veces revelado incluso, recursos latentes y aun insospechados".

(Michel Manciaux. La resiliencia: ¿mito o realidad)

PERSONALIDAD RESISTENTE (HARDINESS)

El concepto de personalidad resistente aparece por primera vez en la literatura científica en 1972, en relación a la idea de protección frente a los estresores. Son Kobasa y Maddi los autores que desarrollan el concepto, a través del estudio de aquellas personas que ante hechos vitales negativos parecían tener unas características de personalidad que les protegían. Así, se ha establecido que las personas resistentes tienen un gran sentido del compromiso, una fuerte sensación de control sobre los acontecimientos y están más abiertos a los cambios en la vida, a la vez que tienden a interpretar las experiencias estresantes y dolorosas como una parte más de la existencia, En general, se considera que es un constructo multifactorial con tres componentes principales: compromiso, control y reto.El concepto de personalidad resistente está íntimamente ligado al existencialismo.

Psicología Positiva.com

jueves, junio 12, 2008

Buscando el "self" transpersonal.


"Una persona no es una cosa ni un proceso,sino una oportunidad, un claro a través del cual puede manifestarse el Absoluto"
(Ken Wilber)

¿ Cuándo despierta en nosotros, la necesidad de búsqueda espiritual?.

Cuando somos niños, tenemos hasta los 6 años recuerdos fugaces de aquello que fuimos antes de encarnar ( teoría de la reencarnación). Si preguntamos a nuestros hijos de dónde venimos, qué sobrevive después de la muerte, qué es el amor y preguntas similares de orden metafísico, tendremos en forma simple ,un acercamiento a los grandes interrogantes de la humanidad. Pero en realidad , la conformación de este estado superior de conciencia ,se realiza con suerte, después de la adolescencia, cuando nuestra personalidad ha logrado estructurarse en el mundo social, en la disciplina del estudio, en el manejo de las relaciones interpersonales( familia, amigos etc)y ha logrado las bases para moverse en el mundo material, afectivo y del pensamiento abstracto.

Ya que la adolescencia en nuestra sociedad se ha alargado, la búsqueda espiritual es probable que surja entre los 30 y los 40 años ,acompañada de crisis existenciales ,que harán a veces, desestructurar la vida normal de estas personas. Porque en nuestro mundo actual, el hedonismo plasmado en el materialismo extremo, el individualismo y la no acepatación de lo diferente, hacen que la búsqueda espiritual se vea relegada o escondida detrás de búsquedas de placeres extremos ( sexo, drogas,consumismo,contactos express)que ocultan la insatisfacción interna de nuestra época.

Normalmente,la búsqueda tranpersonal( que va más allá de tu persona, de tu ego), comienza como la búsqueda del sentido de la vida y más allá ,con un proceso de desidentificación con nuestro ego , para acercarnos a algo que las religiones llaman alma o la psicología transpersonal, llama el "self". Podemos aclarar este término haciendo una distinción entre el superego y el self transpersonal:

superego....................self transpersonal

enjuiciador.........................compasivo
temeroso............................amoroso
obstinado............................inteligente
intruso................................receptivo
dominante..........................permisivo
limitado...............................ilimitado
racionalista.........................intuitivo
controlador.........................espontáneo
restrictivo...........................creativo
convencional.......................inspirador
ansioso.................................tranquilo
defensivo.............................abierto
separado..............................relacionado

A diferencia del ego, el self transpersonal, no asume posturas a favor ni en contra de nada. No enjuicia ni impone sus opiniones,no le teme a la realidad y por lo tanto no intenta manipularla.El self transpersonal permanece en el fondo de nuestra conciencia hasta que decidimos prestarle atención.

¿Será éste el momento de descubrirlo?...

Adriana Paoletta