.

.

























Si no salvo mis ideales, no me salvo a mi.







maito:%20msierrahoyos@gmail.com







































.

.

Hoy en LA SER

A causa del cambio del formato usado actualmente por La SER, hemos de facilitar las noticias de manera diferente, ahora lo haremos remitiéndoles a las páginas donde se encuentran las noticias y vds. eligen finalmente su audición, distinto es en la versión anterior donde nos permitía ofrecerles individualmente las mismas.
.
Existen otras opciones, otros programas en donde podrás optar por ellos. Búscalos verás noticias a diario sobre la actualidad.

.

.
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevista. Mostrar todas las entradas

domingo, octubre 07, 2012

Armando López: "Lo que no se gana en la calle no se gana nunca en la mesa de negociación"

El intelectual, exsubdirector de 'Mundo Obrero' y exredactor de La Pirenaica, analiza la crisis de España desde las claves que ofrece la historia reciente. “España está sufriendo una especie de diluvio universal, pero de mierda”, sentencia.

Por Alejandro Torrús

Armando López Salina (1925) lleva una vida dedicada a la lucha “de los humillados de la tierra”. A la lucha por aquéllos que han visto pasar un gobierno tras otro, incluso han visto caer una dictadura y han dado la bienvenida a una democracia mientras que su nivel de vida permanecía estancado bajo las promesas de “un futuro mejor”. Su batalla, la de la clase obrera, asegura Armando, ya “casi está perdida”. Los más de cinco millones de parados, los recortes en Sanidad, el asalto que sufre la democracia o como dice Armando el “diluvio universal de mierda” que sufre España es una muestra de que la lucha de clases nunca desapareció para el capitalismo. “Ellos sabían que estaban en lucha,  muchos de nosotros no”, asegura.

Ahora, cerca de cumplir los 87 años y con estado de salud “bueno, si no se entra en detalles”, Armando pasa las horas en su despacho, devorando libros y plasmando sobre el papel sus pensamientos. “No hace falta ser marxista para darse cuenta de lo que está pasando. Hay que salir a la calle a seguir luchando. Lo que no se gana en peleando en la calle no se gana nunca en la mesa de negociación”, emplaza.

A sus espaldas acumula la experiencia de quien con apenas 16 años, en plena posguerra, se juntaba con sus vecinos del barrio para escribir “panfletos” comunistas y lanzarlos a la calle bajo la firma del PCE y a los 50 celebraba la muerte de Franco en un calabozo de Madrid cantandoLa internacional. “Era el tiempo de posguerra y estaba finalizando la II Guerrma Mundial. El partido pensaría que éramos unos alborotadores, pero éramos unos chiquillos y aunque no recuerdo exactamente que decíamos, seguramente estaríamos llamando a tomar el palacio de invierno”, recuerda. Con apenas 14 años, recién terminada la Guerra Civil y con su padre preso, comenzó a trabajar. En fábricas, en el campo, como pintor o como “portador de la maleta de un representante de zapatos por Madrid”.

"La soberanía del pueblo está secuestrada", denuncia

No sería hasta el año 1959 aproximadamente, “porque con la edad y con el activismo político las fechas y los años se juntan y se confunden”, cuando comenzaría a trabajar en Radio España Independiente, más conocida como La Pirenaica", donde escribió “más de mil crónicas” que serían leídas para España desde Bucarest. Después vendría el final de la dictadura, las negociaciones con Suárez, con Felipe González, las discusiones con Enrique Múgica o los debates internos en el PCE sobre su papel en la transición.

Transición y monarquía

“Cuando murió Franco no me hice demasiadas ilusiones. Durante la transición sucedió lo mismo en España que en la revolución francesa de 1789, salvando las distancias. Sobre las espaldas de los obreros que derrumbaban un régimen cabalgó la burguesía. Una gran parte de ella cambió de caballo y de la noche a la mañana se hicieron demócratas. Ahora tenemos a Mayor Oreja expidiendo certificados de democracia”, asevera.

El resultado de esa transición está a la vista de todos, señala. “Quisieron cambiarlo todo, para no cambiar nada. La historia demuestra que la monarquía es el régimen que más beneficia a la burguesía y que más protege sus intereses. Aquí ni siquiera se pudo elegir. La constitución dice que la soberanía reside en el pueblo, pero es mentira. La Constitución miente, porque al pueblo soberano ni siquiera le permitieron votar si prefería república o monarquía. La soberanía del pueblo está secuestrada”, denuncia.

Aunque no todos los males de la España de hoy se deben a los errores de la transición, reconoce. “Otro tipo de transición hubiese abierto otro tipo de caminos. La derecha y el PSOE, los que fueron bendecidos desde Washington, querían hacerla con el menor ruido posible. Para mí era un error. Se tendría que haber constituido un Gobierno provisional sin signo político y haber dejado más tiempo para el asentamiento de los partidos políticos”, opina.

Una España federal

Armando reclama una Constitución republicana de carácter federal

Fruto de aquel pacto que fue la transición “poco abierta a la población” y con un rey “que llegó a España como el mesías instaurando la democracia e incluyendo a todas las fuerzas políticas” se tomaron decisiones que acarrean problemas en la actualidad. Para Armando López, finalista del premio Nadal en 1960 con la obra Caminando por las Hurdes, España debería configurarse como un estado federal plurinacional con una Constitución que recogiese “el derecho a la autodeterminación de los pueblos”.

No obstante, reconoce, Armando es partidario de la unidad de España porque la historia “demuestra que también podemos estar juntos y que ha habido ocasiones en la que hemos estado de acuerdo como en la defensa de la República” y porque todos los obreros del Estado español hablan el mismo idioma, el del socialismo.

“Independientemente de si hablamos en vasco, catalán, gallego o castellano, creo que hay un idioma que une a todos: el idioma del socialismo. El idioma de los que tienen que hacer un ajuste de cuentas con su burguesía. A lo mejor ahora es el momento de ese ajuste. ¿O es que cree Mas que los que acudieron a la manifestación el día de la Diada no habían salido a la calle contra sus recortes? En este país, los sufrimientos han venido de la derechización global que ha sufrido”, reflexiona.

La hora de buscar nuevas soluciones

Armando, de voz tranquila y grave, se exalta cuando enumera los males de la España de hoy y golpea la mesa con el puño.

“Hay cinco millones de personas que se levantan sin trabajo. Hay dos millones que no tienen absolutamente nada y que no saben donde enviar a sus hijos. Hay siete u ocho millones de jubilados perdiendo poder adquisitivo. Hay millones de científicos que no tienen que investigar porque no se invierte en I+D+i y cientos de miles de jóvenes sin trabajo tratados como mercancía. La corrupción se ha incrustado en los aparatos del Estado: ayuntamientos, diputaciones, autonomías, gobierno central y la casa del rey. Este país atraviesa un diluvio universal, pero de mierda”, relata.

"Los cambios se organizan. Hay que buscar un pacto sin los dos partidos dinásticos"

Es la hora, para Armando, de buscar nuevas soluciones, nuevos pactos. Pero aquí puntualiza: “Cuidado. Aquí hablamos muchas veces de hacer un pacto entre empresarios y sindicatos o entre fuerzas políticas. A veces, el pacto o el convenio, en determinadas circunstancias, significan la muerte de la democracia y tienen la misma duración que el tiempo que trascurre hasta que los patronos tienen la fuerza suficiente para romperlo”, analiza.

Por ello, Armando, promotor del manifiesto en apoyo a la huelga minera de 1962 que suscribieron 102 intelectuales, el pacto necesario quizá deba dejar fuera a los “partidos dinásticos”, es decir, el PSOE y al PP. “Son los Cánovas y Sagasta de la Restauración”, denuncia. El pacto que López Salinas reclama se parece más al Pacto de San Sebastián, el que suscribieron en 1930 la mayoría de partidos republicanos y en el que se sentaron las bases para un nuevo régimen: la Segunda República Española.

“Los cambios se organizan. Me parece que el papel que jugaron los intelectuales de la República hay que planteárselo. Una especie de Pacto de San Sebastián que siente las bases de algo nuevo. No puede ser que Rubalcaba hable de que se sienta republicano pero que defienda a Juan Carlos I. Parece una broma, siniestra, pero una broma. Hay que plantearse un pacto con las fuerzas sociales que están en las calles manifestándose y elaborar una Constitución de alcance republicano y carácter federal”, reclama.

El camino de la lucha

Muchas cosas de las que lee y ve a su alrededor le recuerdan a los años 30 cuando “había una canción que decía algo así como “paciencia obrero, paciencia” y la Iglesia contaba que el trabajador tenía el paraíso asegurado. “Yo era un niño por entonces y aunque no eres consciente de todo, te vas enterando”, puntualiza, para continuar advirtiendo de que la lucha de clases sigue abierta.

“Vivimos un proceso de concentración de las empresas, están desapareciendo bancos, y se van quedando menos, mientras los derechos sociales van desapareciendo.El ataque va más allá de la clase trabajadora. No planteo asaltar el palacio de invierno. Pero sí digo que hay que luchar y buscar aliados en este camino. La batalla la está ganando el capitalismo, pero no todos una pequeña parte de ellos”, añade.

La lucha de Armando la que lleva defendiendo se pelea en las calles, mediante la protesta social, en los círculos intelectuales mediante las ideas, en las instituciones y en el Congreso mediante la política. “La cultura debe disputar en el terreno ideológico las razones del capitalismo porque sino la derrota esta cantada”, añade Armando que que “si cinco millones de parados es una clara muestra de la derrota”.

“A la gente le digo que luche, que yo no puedo. Ayer, hoy y mañana la única manera de ganar derechos ha sido la calle. Incluso huelgas generales, aquí va a hacer falta mucho más para ganar el pulso.  Yo sé que la lucha no garantiza la victoria. Pero la batalla que no se gana es la que no se lucha”, concluye.

"La política no se hace sólo con buenas intenciones, ni sólo con palabra, ni sólo con urnas"

El conductor de Machado

Armando, que se desenvuelve como pez en el agua analizando la situación actual desde el prisma de la lucha de clases, asevera que no quiere señalar el marxismo como la solución, pero anticipa que nunca en la historia ninguna clase dominante ha cedido poder por su propia voluntad y señala la lucha como el camino.

“Yo, por decencia intelectual ya no hablo del marxismo como solución, pero tampoco condeno la violencia venga de donde venga. Para mí violencia es que la gente esté en los contenedores recogiendo basura, los desahucios de los bancos o las cargas de los antidisturbios que hemos visto estos días. ¿Qué se han creído que eso no es violencia? El mundo está construido a base de violencia. La política no se hace sólo con buenas intenciones, ni sólo con palabra, ni sólo con urnas. Porque lo que está ocurriendo en el mundo, en Libia, Siria, Kosovo... lo están haciendo los poderes fácticos, los poderes reales con armas y con violencia en la lucha que se libra.”, analiza. 

En este punto y como ha hecho en repetidas ocasiones a lo largo de la conversación, Armado, con mala memoria para las fechas pero no para los autores, las obras y las letras, recurre a Antonio Machado y recita de manera literal la última parte del escrito Los coches locos, incluido en la obra de 1915 Los complementarios en el que Machado arranca con una comparación entre conductores y políticos.

“Si el auriga sabe su oficio, sigamos con él y paguémosle puntualmente su salario. Si guía mal, habrá que despedirlo. Porque dentro de su coche vamos todos. Mas ¿qué haremos con un cochero loco o borracho que nos lleva a galope y alegremente al precipicio? Habrá que arrojarlo a la cuneta del camino, después de arrancarle por la fuerza las riendas de la mano. Revolución se llama a esta fulminante jubilación de cocheros borrachos. Palabra demasiado fuerte. No tan fuerte, sin embargo, como romperse el bautismo”, escribe Machado, recita Armando.

Fuente: Público.es

viernes, octubre 01, 2010

Premio José Hierro para el padre de los adredistas de Leganés

«Llevo 15 años en los talleres y sigo pobre, pero sé más»

Vaya por delante nuestro mensaje de alegría y  felicitación tanto a Andrés como a todos sus alumnos adredistas, con quienes permanecemos en contacto, en la confianza de que esto solo sea el comienzo de el espacio que merecen sus siempre adrede escritas palabras.

Entrevista a Andrés Mencía.

Ganar el José Hierro de Poesía le ha valido algunos lectores. En sus talleres, se dirime el futuro porque "el mundo que será lo estamos escribiendo hoy".

gentedigital.es
01/10/2010 - 07:30

Andrés Mencía (Sahagún de Campos, 1950) se hizo este año con el Premio José Hierro de poesía por 'Y vuelves una y otra vez a detenerte', una colección de poemas "para ser recitados en las aceras, en las paradas de la 484, por los trenes de cercanías". Dirige en Leganés los Talleres de Escritura Creativa: "llevo en ellos quince años y continúo pobre, pero sé más".

Recientemente has ganado el José Hierro y hace unos años el Juan March. ¿Qué han significado para tí esos premios?

Algunos lectores. Escribir para el cajón y que lo coman los ratones, como ha ocurrido con la mayoría de mis trabajos, no es demasiado estimulante.

En ese poemario hay destellos de Leganés. ¿Es Leganés una ciudad inspiradora?

Leganés es una ciudad, una civitas, civilización, la obra del ser humano, un lugar como cualquier otro para reconocer y hablar de los humanos. Estoy leyendo estos días los Caracteres, de Teofrasto, y puedo asegurar que Leganés es Atenas, los mismos disimuladores, aduladores o gorrones que en la Atenas del siglo IV antes de Cristo.

¿En qué andas ahora?

Hace un tiempo terminé una novela, Los cuadernos de Arcángel, que nadie quiere publicar. Estoy un poco cansado de escribir para los ratones y por eso ahora estoy ayudando a Carmen Soria, una chica del CAMF, a terminar de pasar a limpio sus descubrimientos desde la silla de ruedas, imprescindibles descubrimientos para la humanidad. O sea, que hago de negro para Carmen.

¿Cómo empezaste los talleres? ¿Qué buscabas?
Cuando decidí que escribir merecía la pena, lo hice con todas las consecuencias. O sea, me planteé que tenía mucho que aprender y que tendría que practicar si quería escribir sobre todo lo que me atrevía a soñar. Es por eso que mis talleres son un lugar para escribir, para practicar, pero también un lugar para compartir las emociones de la creación y de los sueños.

¿Qué aprenden los alumnos en tus talleres? ¿Y tú?

Mis alumnos aprenden a escribir porque practican, y muchos de ellos han descubierto que lo hacen muy bien. Yo les enseño, si acaso, la audacia de abrir los ojos al mundo que les rodea. Eso sí soy capaz de enseñárselo. Y yo aprendo a escribir, como ellos.

¿Qué hay después de los talleres de escritura?
Después de escribir queda toda la vida para continuar percatándote en la esquina y escribiendo. Ha habido muchos de mis alumnos que han publicado, otros que ganan premios y certámenes, o sea, han conseguido que alguien los lea, que es el objetivo de cualquiera que escribe.

¿Para qué sirve escribir?
Sobre todo, para cambiar el mundo. Puedes estar segura de que el mundo que será lo estamos escribiendo hoy. No cambiará el mundo si no somos capaces de dibujar los mapas de ese otro que estamos explorando y que es más barato y mucho menos aburrido que este de los subvencionados.

DATOS ÚTILES

QUIÉN Andrés Mencía ha ganado este año el Premio José Hierro de Poesía con 'Y vuelves una y otra vez a detenerte' y tiene en su haber el Juan March de Novela Breve por 'Fuera de campo' de 2006

QUÉ Imparte Talleres de Escritura Creativa desde hace quince años. Quedan plazas y puedes preguntar en el 91 686 34 82

DÓNDE Y CUÁNDO En el Julián Besteiro (metro Julián Besteiro) y en el Rigoberta Menchú (metro El Carrascal), ambos en Leganés, en turnos de mañana y tarde

POR QUÉ "Para cambiar el mundo", porque "no cambiará si no somos capaces de dibujar ese otro que estamos explorando"

jueves, julio 15, 2010

La exclusión

José Almaraz Pestana - Catedrático de Sociología

"La exclusión es la pérdida de autonomía y de autosubsistencia"

"El individuo excluido está fuera de la economía y por tanto es dependiente"

07:47

Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
José Almaraz, ayer en la Uned de Pontevedra.  // Rafa Vázquez
José Almaraz, ayer en la Uned de Pontevedra. // Rafa Vázquez

José Almaraz es Catedrático en Sociología de la Uned y ha sido ponente de bastantes cursos de verano de este organismo. También ostentó el cargo de presidente de la Federación Española de Sociología (FES) entre 2001 y 2004.

ÁNGELES PAZOS - PONTEVEDRA José Almaraz Pestana participó ayer en los Cursos de Verano de la Universidad a Distancia , donde ofreció una conferencia sobre “Integración, exclusión y discapacidad”. Almaraz argumenta que los discapacitados ocupan hoy un lugar más visible en la sociedad gracias a la “sociedad reflexiva”, aquella que se aplica a sí misma principios que ha formulado por voluntad propia y como fruto del cambio.

–¿Cuándo se da una situación de exclusión?

–-Se habla de que hay exclusión cuando la sociedad produce situaciones individuales que no entran dentro de las soluciones normales de la política social. La política social actúa sobre colectivos, la exclusión es individual. Eso es lo que es la exclusión: un individuo está fuera de lo económico, por tanto, es incapaz de auto subsistir y por tanto ha perdido su autonomía como ser humano. El excluido está fuera porque la autonomía es la principal conquista de la sociedad democrática, ser capaz de tomar decisiones.

–¿Qué opina sobre la Ley de Dependencia?

–La Ley de Dependencia intenta que en los casos en que la persona es, en cierto modo, irrecuperable, compensar con una ayuda económica esa deficiencia, esa incapacidad o esa improbabilidad de entrar por el camino normal. Yo creo que la Ley de Dependencia va más bien encaminada, y no soy un gran experto en esto, al cuidador: que haya un entorno alrededor del paciente que le garantice una estabilidad vital y unas condiciones de vida mínimamente dignas.

–¿Es más difícil integrar al discapacitado psíquico que al físico?

–Un discapacitado físico probablemente presenta sólo problemas físicos, que pueden hasta solucionarse mecánicamente: prótesis, sillas de ruedas…Un discapacitado psíquico tiene menos capacidad de autoadministrarse, de autogobernarse y de tomar decisiones propias e incluso puede tener dificultades de aprendizaje. Yo creo que cada vez se están buscando más soluciones a situaciones personales, se trata del derecho de la persona concreta a tener una calidad de vida.

–¿Se debe recuperar la fraternidad, la solidaridad?

–Sí. Tener un trato fraternal significa tener un trato adecuado pero más acogedor. Yo creo que todas estas actividades de lo que se llama el “tercer sector” (la economía sin ánimo de lucro), de la solidaridad, pues es la realización más clara, más avanzada de lo que sería aquel principio de Rousseau de la “libertad, igualdad y fraternidad”. La fraternidad está un poco olvidada. Primero habría que solucionar los problemas políticos de la libertad y luego los sociales de la igualdad. Eso lo ha hecho el Estado, yo creo que la fraternidad es una cosa de los hermanos, de los ciudadanos entre sí.

lunes, noviembre 30, 2009

En casa del herrero, cuchillo de palo. Se define y nos define como discapacitados.

«El trato que se nos da en las páginas de sucesos es peyorativo»José Luis Fernández Iglesias. Periodista con discapacidad física

 

29.11.09 - 03:16 - DANIEL LEGUINA

El periodista José Luis Fernández Iglesias participó en Murcia en un seminario sobre la discapacidad intelectual en los medios de comunicación, organizado por la Federación de Organizaciones en Favor de las Personas con Discapacidad Intelectual y Parálisis Cerebral (FEAPS). Fernández es autor, entre otras obras, de la 'Guía de Estilo sobre Discapacidad para profesionales de los medios de comunicación'. Además, imparte seminarios por toda España sobre 'Turismo Accesible' y 'Medios de comunicación y personas con discapacidad'.

-¿Hacen los medios un buen tratamiento de los temas relacionados con la discapacidad?

-Hemos mejorado algo en los últimos años, pero aún queda mucho camino por recorrer. Las noticias relacionadas con discapacitados siguen apareciendo en las páginas de Sucesos o salud, por lo que el tratamiento que se nos da no es nunca acertado. No obstante, es importante subrayar que los medios regionales se preocupan mucho más del asunto que los generales.

-¿Utilizan los medios una terminología apropiada?

-No es la más adecuada, de eso no hay duda. En las páginas de Sucesos, por ejemplo, el trato que se nos da es peyorativo. Hace años ocurría lo mismo con los inmigrates. En las secciones de Salud, por otro lado, se trata la discapacidad como una enfermedad, cuando no tiene nada que ver.

-¿Tienden los medios al sensacionalismo al hablar de discapacidad?

-En muchos casos sí. Se nos trata como a víctimas, con mucho paternalismo. Es un estigma difícil de superar y no se utiliza la pedagogía suficiente para que esto cambie. Pero esto no es sólo culpa de los periodistas: la comunicación entre las distintas organizaciones y el Gobierno y las administraciones no es fluida: los gabinetes de Prensa, en muchos casos, no hacen efectivo el trabajo de las asociaciones, y estamos ante un problema del ámbito general de la discapacidad.

-¿Se olvidan los medios de la condición de personas de los discapacitados y les presentan por sus mermas?

-Se sustantivan muchos adjetivos y se nos define más por nuestra discapacidad que como personas. Hay una idea negativa que se traduce en el lenguaje, y los tratamientos no dejan de ser diferentes a los del resto de la sociedad. Existe una cierta frivolidad social, y lo importante es que la gente tome conciencia de que los discapacitados tenemos mucho que enseñar.

-¿Son los textos periodísticos estigmatizantes?

-Algunos más que otros. El vocablo 'estigma' tiene en el Diccionario de la Real Academia la acepción 'mala fama', con esto está todo dicho... Se nos engloba dentro de unos parámetros que no son justos ni adecuados.

-¿Hace falta una mayor conciencia social entre los periodistas?

-Creo que el periodismo ha mejorado últimamente a la hora de enfocar los temas que tienen que ver con discapacitados, pero sigue habiendo mucho paternalismo. El periodista tiene un camino que recorrer, pero la discapacidad también. Se trata de realizar un esfuerzo mutuo y que ambos polos se encuentren en un lugar común. También hace falta que los gabinetes sepan comunicarse con los medios.

martes, agosto 11, 2009

"No volveré. No tengo talento para la política"

 

ENTREVISTA

Manuel Pimentel

 

image

LUZ SÁNCHEZ-MELLADO 09/08/2009

Fue titular de Trabajo con Aznar. Discrepó y dimitió; el único ministro del PP que lo ha hecho. Hoy escribe, edita y ve desde fuera los problemas del partido. ¿No soy árbitro moral de nadie?.

Cita en Córdoba, donde vive y trabaja en su editorial, Almuzara. La ola de calor abrasa los guijarros del casco histórico -"el más grande de España, con permiso de los sevillanos"-, por donde nos pasea con la excusa de buscar un marco para las fotos. Diserta sobre la belleza de la ciudad, su riqueza cultural, su esplendor de milenios: "Hemos ido a menos", sostiene. De verbo exuberante y muy consciente de su capacidad de seducción intelectual, Pimentel despliega un discurso de hombre feliz, conforme con su suerte. Apagado el micro, ante una copa de fino, ofrece a la visita casi todo lo que antes le ha hurtado a la grabadora.

"El libro es un artefacto de vanguardia. Tiene un futuro espléndido"

"El Congreso es una mesa camilla de dos señores. El resto son figurantes"

¿Por qué se fue?

Comprendí que sería un Pepito Grillo en mi partido. Ya no encajaba. Ocurrió un hecho con un colaborador [el caso Aycart, un supuesto episodio de corrupción] que no me gustó nada. Lo concreto y el tono difuso general hicieron que entendiera que estaba mejor en casa y me fui. No tiene mayor importancia.

Pasado el tiempo, ¿se arrepiente?

No, las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir, y se hacen con el criterio del momento. No someto el pasado a análisis. No se pueden juzgar los actos del pasado con los criterios de hoy. Hice lo que tenía que hacer, me siento orgulloso de ello, y mi preocupación es el mañana.

¿Por qué se siente orgulloso?

Estar conforme con el pasado es indispensable para poder vivir el mañana. El único criterio para estar orgulloso es porque creo que hice lo que tenía que hacer, no porque le ponga ninguna valoración moral.

Lo digo porque últimamente hemos visto más episodios de presunta corrupción en el PP. ¿Cómo ve el 'caso Gürtel'?

Es interesante periodísticamente, comprendo que levante expectación política, pero no soy imparcial ni justo porque conozco a los afectados, a algunos les tengo afecto y no sé más de lo que se publica. Quizá por esa calidez personal no voy a emitir ninguna opinión pública. Estoy sorprendido, esperando que se aclare judicialmente el asunto.

Es el único ministro del PP que ha dimitido. ¿Se siente orgulloso por lo que supone de toma de postura moral?

Yo no soy árbitro para nada ni nadie, y como no me lo considero, no opino de la moralidad de los demás. Tengo precaución con esto por una cuestión filosófica personal. ¿Quién es más o menos moral y dónde está la altura moral? No tengo ni idea. La vida es una novela, y yo veo el pasado como un capítulo ya escrito de mi novela, no me atormenta. He cometido errores, supongo que algún acierto, y sí, me siento orgulloso, sin más.

Cuando dejó el ministerio, inició una carrera como escritor y editor ¿Cómo fue ese golpe de timón?

Cuando llegas a los 40 te das cuenta de que estás en la mitad de tu vida, que unos sueños se han cumplido y otros no, y que no vas a cumplir algunas ilusiones. Empieza a correr el tiempo atrás. La crisis de los 40: tienes que escoger, ya no todo es futuro. Yo dejé el ministerio a los 40. Estudié ingeniería y Derecho, pero siempre fui empresario. De la política volví a la ingeniería y también empecé a escribir. De pequeño quería ser escritor, era una ilusión, pero nunca la llevé a cabo porque no tenía nada que escribir. Hay personas precoces y otras que necesitan una olla, un guiso de vivencias. Empecé a escribir cuarentón. En un momento dado, me dije: me gusta ser empresario, me gustan los libros; ¿por qué no lo junto y me convierto en mercader de libros? Eso hice.

¿No le dio vértigo ese salto al vacío?

En el fondo son reflexiones que te van llevando. Siempre me ha gustado la ciencia, pero llegó un momento en que la ingeniería no me divertía. La vida no es un valle de lágrimas, hay que hacer el bien, aguantar si viene mal, y disfrutarla. Yo estoy programado para hacer cosas que me gusten, que me den satisfacciones.

Es un epicúreo.

Sí, epicúreo responsable.

Parece una contradicción en los términos.

No, porque los epicúreos son de vida muelle, y yo no, mi autodisciplina es severa. No tenía experiencia en el mundo editorial. Podría haberme asociado a una editorial grande, haberme ido a Madrid o a Barcelona. Pero vocacionalmente decidí hacerlo en Córdoba, que ha estado siempre fuera del circuito. Era un doble reto, pero por lo mismo: porque me gusta vivir en Córdoba. El mundo que viene quizá nos permita eso: competir con la máxima exigencia en primera línea desde un entorno que te haga feliz.

Tiene 10 hermanos, se educó en colegios del Opus. ¿Es usted religioso?

Supongo que mantengo una espiritualidad base, he dejado la práctica religiosa, pero no tengo ningún trauma escolar, desde luego. No soy religioso en el sentido clásico. Ateo tampoco. Afirmar que no hay Dios es el mismo acto de soberbia intelectual que decir que hay Dios. Somos una especie espiritual, y mi espiritualidad se canaliza a través de la Iglesia católica, tengo una influencia muy fuerte. ¿Es mi única verdad? No. ¿Le tengo respeto? Sí.

¿Cuando la jerarquía eclesiástica da doctrina social, se siente aludido?

Entiendo que la Iglesia, una institución privada, tenga derecho a exponer sus puntos de vista, y lo haga a veces contra los tiempos, contra los siglos y con vehemencia. Hay cosas que me parecen bien, otras que no las entiendo, y otras sorprendentes. He publicado un libro sobre Galileo, y es inaudito que aún no se haya revisado la causa general contra él. La Iglesia tiene grandes paradojas. Cuando Juan Pablo II murió, allí estaba el Papa rodeado de Bush, de presidentes, de reyes. Había algo de emperador romano en todo aquello. Todo eso me fascina.

¿De dónde le viene esa pasión por la historia?

De pequeño. Mi diversión estaba vinculada al campo: caballos, caza, pesca, excursiones, y lo que más me gustaba era la arqueología. Andalucía es la tierra con más densidad arqueológica, comparable sólo al valle del Nilo. Aquí no hay una finca que no tenga restos. Buscaba, excavaba cuevas, encontraba flechas, cosas. Tenía un sexto sentido.

¿Y cuándo le entró el gusanillo político?

Yo nunca había tenido inquietudes políticas. En la Universidad me fui de cooperador a un kibutz socialista en Israel y descubrí que no soy de izquierdas.

¿Cómo se descubre eso?

Aquél era un modelo socialista utópico extremo. Los coches eran compartidos, los niños dormían en un cuarto común, y me di cuenta de que yo quería tener mi casa, mi coche, a mis hijos conmigo, cosas muy primarias. Me dije: yo no soy socialista. Pero el golpe fue cuando monté un negocio de ingeniería. Lo pasaba fatal. El discurso antiempresarial que había en la Andalucía de mayoría absoluta socialista era brutal: los empresarios son unos chorizos, lo clásico. Y yo no comprendía por qué esa carga contra la iniciativa, cuando pienso que lo que España necesita es gente que arriesgue. Aquello me rebeló y me apunté al PP.

Pues para ser algo tan 'utilitario', se metió a fondo. Diputado autonómico, jefe del partido en Andalucía, secretario de Estado, ministro.

Sí, pero eso fue el devenir. No conocía a nadie en el partido, pero automáticamente me pusieron a hacer papeles. Me convencieron para presentarme y de repente me vi diputado autonómico. Cuando Javier Arenas me hizo secretario, me entró el vértigo. Le dije que no quería ser político, que estaba bien con mi empresa. Pero fue precisamente mi faceta de empresario la que me fue motivando. Yo amo la libertad individual y la iniciativa, eso hace que yo entre en la corriente liberal. También entiendo que la sociedad tiene que equilibrar, establecer contrapesos, que tiene que haber justicia social. Cuando hacen a Javier ministro de Trabajo y me llama, entendí que aquello tenía una vertiente social. Me ilusioné.

Entonces, no 'era' político, sino que 'estaba' político.

Digamos que me ví político. Con ajenidad y provisionalidad. Como mi pasión no es eso, era inmune a las supuestas glorias del poder. Yo no entré ahí, me vi dentro, y la salida no fue traumática porque nunca dejé mi otra vida. El ministerio me interesó muchísimo. Es el más político, y me parecía que allí podía buscarse el equilibrio.

¿Qué tiene la política para enganchar tanto?

Es muy hermosa, tiene tantas cosas como personalidades humanas. Uno: la capacidad de hacer cosas influyentes, contribuir a transformar la sociedad. Dos: es una vida muy interesante, conoces a gente importante, estás en el corazón de la historia. También te da estatus, conocimiento. Yo cogí la política en una etapa amable. En la primera legislatura del PP no teníamos mayoría absoluta, llegábamos a acuerdos, no había grandes conflictos. Era una etapa sonriente. Yo viví el estrés de la gestión, pero no el de la crispación o el de condiciones tan terribles como las de ahora.

¿Cuándo empezó a nublarse su horizonte político?

Yo no quería estar mucho tiempo. Eso es importante, porque si yo hubiera visto mi vida dentro, habría aguantado más. Luego había cosas de la Ley de Extranjería que no me gustaban nada. Se empezó a marcar distancias, había cosas que no entendía y eso aceleró todo. El tema Aycart fue la puntilla.

¿Tan insoportable era su desasosiego?

Era una sensación de no entender, de perplejidad intelectual. Yo sabía, porque lo decía la EPA, que íbamos a necesitar cientos de miles de inmigrantes. Y no entendía una ley con 25.000 permisos anuales. Ni cómo no creábamos un sistema que hubiera evitado eso tan patético de promover el venga usted, que ya veremos si lo legalizamos. Me sentía mal.

En su despedida del PP habló del carácter monolítico de Aznar. ¿Pudo compartir su perplejidad con alguien?

No se podía. No había debate. Hubo un criterio absolutamente político. Puede que fuera yo el equivocado, pero no lo entendí. Tampoco entendía esas proclamas de que los inmigrantes vienen a quitarnos nuestro modo de vida. Oí cosas tremendas que sentía, intelectual, vital, personal, sanguíneamente, alejadas de mí.

¿Moralmente?

Sí, moralmente también, pero la palabra moral no me gusta.

¿Ética, entonces?

Es que no me gusta; si dices que algo no es ético o no es moral, te pones tú como árbitro, y yo no soy árbitro de nada. Es un criterio subjetivo.

¿Le repugnaron los sucesos de El Ejido?

Lo pasé muy mal. Cuando no actuamos con la diligencia policial que hubiera sido deseable en un Estado de derecho, porque no se puede quemar las casas de nadie, me vino a la cabeza la quema de la judería. Quizá sea por mi vena novelista, tengo esas imágenes de la historia y puedo estar equivocado. Por eso no uso los términos ni ética ni moral. Prefiero el concepto de perplejidad, en mi subjetividad no lo entendía, aún no lo entiendo. No entiendo por qué no nos convertimos en vanguardia en esa materia. Teníamos la capacidad de gestión, y de imaginación, y lo demostramos en otras cosas. Ahí no. Se metió un tema ideológico, una especie de vuelta atrás con un discurso que aún me espanta.

Es conocida su opinión sobre el estilo del presidente Aznar. ¿Cómo ha visto su evolución posterior?

Me pasa una cosa curiosa. Yo discrepé de Aznar, pero ahora que veo que someten al hombre a un juicio a veces excesivo, héteme que me pongo a defenderlo. Aznar tuvo defectos. Tuvo cosas brillantes, ahora se obvian, pero las tuvo. Estuvo bien el conjunto de las dos legislaturas. Como partícipe, la primera me parece brillante. Quizá fuera por la coyuntura, y también por los aciertos, fue uno de los grandes momentos de los partidos liberales en España. En la segunda fueron apareciendo cosas. El síndrome de la segunda legislatura, la elevación sobre el bien y el mal, y luego una politización, un a priori ideológico muy influido por los neocon, y la gestión fue quedando condicionada. Hicimos, y digo hicimos porque el espacio liberal conservador es el mío, un disparate, que fue la guerra de Irak. Aún me sigue causando estupor.

¿Cómo ve el escritor Pimentel el destino de los protagonistas de la foto de las Azores?

Lo llevaban escrito en la frente. Hay perfiles paloma y perfiles halcón. El nominalismo era imponente. Tres halcones en el nido de las Azores. A las pruebas me remito, fue un auténtico disparate. Ahí hubo en el PP una unanimidad sólo aparente. Muchos no entendieron la guerra, pero el PP la votó por unanimidad en el Parlamento. Eso fue lo que me hizo decir: yo no pinto nada aquí, no entiendo nada. Me voy.

Primero fue 'aparato'. Luego, 'ejecutivo'. Después montó un foro deplorando la rigidez de los partidos. ¿En qué momento se cayó del caballo?

Pues mira, a medida que pasan cosas. Cuando hablé con personas muy importantes del PP y sabía que estaban contra la guerra y luego votan a favor. Ése no es un Parlamento que represente la voluntad de los diputados, sino la voluntad del jefe. Nuestro Parlamento es una mesa camilla, de dos o tres señores, los demás son figurantes. A veces se equivocan de voto y los empapelan; en fin, muy triste. En la transición hacían falta partidos, y se les dio una serie de leyes hiperproteccionistas. Deberíamos aliviar esa hiperprotección.

Su evolución política es notable. ¿Vive al día?

Reacciono a los acontecimientos y los sentimientos, pero en un contexto ideológico no demasiado cambiante: el individuo, la iniciativa, la libertad individual. Si una cosa no la entiendo, si me rompe los esquemas, actúo.

Obra en conciencia, digamos.

En entendimiento. Aspiro a entender las cosas.

Huye de las grandes palabras: ética, moral, conciencia.

Sí, porque yo no funciono así. Si me califico así, presupongo que los demás no lo son. ¿Quién soy yo para eso? Me muero de pura vergüenza.

Como editor, sí tiene que arbitrar, decidir qué es digno de publicarse y qué no.

El acto de decidir un libro es importante. Hay un criterio de coherencia. Una editorial es tu catálogo, lo que tienes en la calle, y tiene que haber coherencia. Las editoriales de pensamiento político normalmente se adscriben a una corriente ideológica, como los periódicos, y eso está bien, pero decidimos que Almuzara no iba a predicar nada, que iba a ser una editorial heterodoxa. Hemos traducido, porque he entendido que era bueno, a todos los neocon. A Wolfowitz, Perle, todos los halcones han llegado a España por nosotros, porque entendía que aportaban. Tenemos gente de un lado y de otro, rompedora, que genere debate.

¿Y en no ficción?

La novela es otra cosa.

¿Una especie de enamoramiento?

La novela entra dentro de los sentimientos, ya no hay ciencia, es mucho más alquimia, y ya no sabes dónde está el punto porque depende de las estrellas, del ánimo, del Sol, de la Luna, del viento. El editor puede tomar varias opciones. Uno: yo sólo edito lo que me gusta. Es legítimo, y normal, si me apuras. También puedes decir: voy a editar gente que aporte algo, aunque me guste más o menos. Lo difícil es acertar con el mercado. No creo que los best-sellers se hagan con marketing o por el genio de un editor. No hay reglas mágicas, la mayoría son sorpresas. Lo que sí vas percibiendo, y creo que ésa es la sabiduría del editor, es que las sociedades tienen estado de ánimo, funcionan como un ente vivo, y el libro que conecte con ese estado anímico, que dé una respuesta, una avanzadilla, triunfa.

¿Cómo se le toma el pulso a la sociedad, leyendo las encuestas del CIS, las listas de éxito, lo que se vende en Carrefour?

No. A veces te lo encuentras. Y otras veces apuestas y aciertas, o te equivocas, ése es el talento y el riesgo del editor.

¿Qué pedimos ahora los lectores. ¿Qué queremos?

La gente lee cada vez más. A pesar de la crisis, la venta de libros es muy estable, ligeramente a la baja o al alza. Hablo de número de ejemplares, en euros no lo sé, porque ahora tira más el bolsillo y es más barato. En no ficción se venden los temas económicos, esta crisis nos sorprendió a todos, hay mucha perplejidad, cómo pasó, a ver qué hacemos. La autoayuda también sube. Quizá fallen los sistemas religiosos, espirituales, políticos, y hay gente que sufre y busca respuestas, soluciones en cosas filoesotéricas. Y quién nos iba a decir, en novela, que el género negro iba a tener esta subida. Se ha popularizado extraordinariamente con fenómenos como Larsson.

Quién pillara un Larsson, ¿no?

Esas cosas no hay que buscarlas, aparecen.

Creo que empezó a escribir por las noches en el ministerio.

Allí escribí los primeros folios de Peña Laja. Fue después de una visita a Atapuerca que me produjo una evocación fortísima. Ya tenía una historia que contar. En esto tampoco importa cuánto busques, llegas a un grado de madurez en que te encuentras la historia. Empezaba entonces el debate de la biotecnología, y eso hice, como siempre: mezclar lo que me gusta, la ciencia y la historia. La relación entre el pasado y el futuro.

Siempre evoca el pasado.¿Ha nacido tarde?

Imagino mil veces haber nacido en otro tiempo. Supongo que todas las etapas históricas han sido fascinantes, pero soy hijo de mi época, me gustan sus posibilidades. Supongo que el próximo siglo, cuando culminemos la colonización espacial o la gripe A nos haya diezmado, también será apasionante.

Nació en 1961. La generación de los 'baby-boomers'. Les ha pillado la revolución tecnológica y una crisis brutal a media vida.

Yo no he corrido delante de un gris y he compartido escaño con la gente que nos ha dado la democracia hecha. Pero lo más apasionante de esta generación es que ahora mandamos nosotros. Ya no valen las excusas.

Y nos ha tocado bailar con la más fea.

Ahora. Hace dos años era estupendo. Afortunadamente, la generación posterior no ha sido revisionista, nos podían haber echado en cara muchas cosas.

El reto ahora consiste en manejar esta crisis. No hay referentes, ¿habrá que inventarse algo?

Greenspan, que era Dios y ahora es el demonio, decía que la economía sólo tiene dos estados posibles, el de euforia y el de pánico. Ahora estamos en pánico. Y yo viviré, si llego a viejo, otras dos o tres crisis y otras tantas épocas de euforia. Volveremos a cometer los mismos errores porque está en el alma humana, somos una especie especuladora y nos pondremos con vehemencia a ello. Ahí no tengo esperanza porque la avaricia humana es igual desde el pleistoceno. Pero esta crisis tiene otros elementos. Está la globalización, que es verdad; Internet, que también. Esto es profundo, van a pasar cosas.

Algunos han vaticinado la muerte del libro

. El libro tiene un futuro espléndido. Y hablo de papel. El libro electrónico crecerá, veremos qué modelo prospera, y tendrá su público. Pero el papel sobrevivirá porque es un objeto muy avanzado. Es un artefacto de vanguardia: sensual, ergonómico, estético, personalizado, es patrimonio, y una descarga no. Tendrá cambios, pero seguiremos leyéndolo. Los niños, que son nativos de Internet y no inmigrantes como nosotros, son la generación que más libros lee de la historia.

Una empresa de su grupo tuvo que presentar suspensión de pagos. El editorial no parece un buen negocio.

No es tanto un problema de ventas. Lo estamos pasando mal: suspensiones, impago de distribuidores; la crisis no nos es ajena. Pero mientras sea financiera, saldremos, porque se siguen vendiendo libros.

¿Qué le parece Internet como plataforma política?

Me gusta la figura del enjambre, esas abejas zumbando al unísono. Desde el tamtan hasta hoy, la llamada tiene los decibelios que te permite la tecnología, pero somos enjambre. Hemos multiplicado la dimensión del enjambre en proporción de la capacidad del reclamo, y tendremos que estructurar el nuevo enjambre en función de esas nuevas posibilidades. Internet es el nuevo tamtan. Dicho esto, el alma humana seguirá necesitando que le cuenten historias, enamorarse, sufrir. El papel del editor es seleccionar las historias que lleguen a ese ciberser que dentro de su corazón es igual que siempre.

¿Cómo ve el liderazgo de Rajoy frente al de Aznar?

Las palabras son traicioneras, yo me dedico a esto. Se dijo que no se elegía, sino que Aznar designaba a su sucesor, en términos monárquicos, el sucesor del trono. Y Rajoy tiene un perfil totalmente distinto. Yo lo miro con cariño, será porque me cae muy bien, o porque sé las dificultades con que ha tenido que batirse el hombre. Reconozco que me hace mucha gracia.

Por cierto, se lo debe de pasar bomba leyendo los periódicos.

[Ríe, socarrón]. Sí, lo paso bien. Pero mira, hablando del estilo de Rajoy, ahí lo tienes, y el PP no es un partido fácil, y los intereses son muy fuertes. El hombre ganó un congreso, va a llegar a las elecciones y las encuestas dicen que puede ganarlas.

¿Usted con quién va?

Yo estoy fuera. Pero creo que hace falta una alternancia. Zapatero tuvo una primera legislatura muy buena, hizo cosas que me gustaron. La retirada de Irak me pareció valiente. Pero esta segunda legislatura lo veo fuera. Le ha pillado a trasmano la economía, no le veo coherencia, ni plan, ni liderazgo, da la sensación de ir a trompicones.

¿Para cuándo su vuelta a la política?

No volveré. Es una de las decisiones trascendentes que uno toma en la vida. No sé si tengo talento como escritor o editor, pero sí que no tengo talento para la política. Conozco sus lógicas y no sirvo. No aporto, no es mi sitio, no lo haría bien.

Soy un epicúreo responsable

El mayor de 11 hermanos, Manuel Pimentel (Sevilla, 1961) estudió en colegios religiosos antes de cursar Agrónomos y Derecho. Su carrera política, bajo el padrinazgo de Javier Arenas, fue fulgurante. De militante de base pasó a diputado autonómico, responsable del PP andaluz, secretario de Empleo y, de 1999 a 2000, ministro de Trabajo. Dimitió 22 días antes de las elecciones y lo hizo público antes de comunicárselo, por fax, al presidente Aznar, con el que discrepó en la política de inmigración. En 2003 dejó el PP por desacuerdo con la guerra de Irak.

Con 40 años comenzó una carrera como escritor y editor que le ha llevado a publicar varios libros (Peña Laja, Planeta, 2000) y a fundar una editorial, Almuzara, en Córdoba. Así junto mis dos pasiones: la empresa y los libros.

sábado, julio 25, 2009

Entrevista en Punto Radio Sevilla al Blog Diversidad Funcional

La radio de los blogueros de punto radio Sevilla, se hizo eco del blog DIVERSIDAD FUNCIONAL ofreciéndonos una entrevista que podréís escuchar aqui.

A Pedro y Tere muchas gracias por haberse fijado en nosotros y a vosotros, esperamos que pese al poco tiempo que otorgan esta serie de entrevistas radiofónicas para poder decir cuanto se desea y se lleva dentro os sirva para identificaros.
En la entrevista dije que sin el término diversidad funcional no existiría este blog y sin la ayuda de Enrique Rubio, uno de los que más tirán de él y quien me ha enseñado todo cuanto no sabía para su manejo, también hubiera sido imposible. Las prisas del directo, y la frescura de la improvisación, no me dieron de si para citarlo y de ahí que lo resalte ahora.
No obstante nuestro grito de guerra sigue en pie.
Derechos Humanos ¡YA! (nuestra muerte digna, después)
Muchas gracias.

miércoles, julio 22, 2009

Inversión social en igualdad de oportunidades hacia una vida independiente. Esa es la solución que han de dar nuestros estamentos para hacerse creibles.

Juan José Maraña: "El Movimiento de Vida Independiente trata de poner a las personas primero y que el sistema corra con los gastos"

Juan José Maraña es uno de los pioneros del Movimiento de Vida Independiente en nuestro país. Como teórico de esta filosofía, ha escrito obras como “Vida Independiente: nuevos modelos organizativos” (2004) o “La experiencia de la independencia” (2007).

En esta entrevista, Maraña repasa su trayectoria y da su opinión sobre cuestiones que afectan a las personas con diversidad funcional:

Usted es uno de los precursores del Movimiento de Vida Independiente en España. ¿Ha cambiado mucho la situación de las personas con diversidad funcional en nuestro país en relación a cuando se inició este camino?

Juan José Maraña [Clic para ampliar a imaxe]

Bueno... Yo no me tengo por tanto, y no es falsa modestia. Supongo que entraba en la probabilidad de que acabase teniendo referencia de ese ideario a fuerza de dar tumbos por ahí, en el extranjero, moviéndome en ámbitos donde no era difícil dar con personas vinculadas al MVI, como supongo que les habrá sucedido a otros tantos... Pero respondiendo a la pregunta, la verdad es que las cosas no han cambiado mucho. Lamentablemente nuestra situación no ha variado más allá de un cierto volumen de anécdotas que nos presentan como avances substanciales y los naturales cambios, previsibles, que trae la inercia del paso del tiempo y el contagio, por simpatía, de los países del entorno... Pero han transcurrido demasiados años para tan poco, lo cual desvaloriza, ¡y no saben cuánto!, todo nuestro sistema político. En nuestro país existe, un férreo control sobre nuestro colectivo, el de las personas con diversidad funcional. Un control que involucra tanto al manido modelo médico-rehabilitador (que no es otra cosa que una manifestación de un periodo de la economía vista desde sus réditos sociales) como a un modelo de Estado del Bienestar, de lo más castizo, afectado por nuestra historia: por nuestro pasado fascista, por el control social y cultural que ha ejercido la iglesia católica, por las sucesivas crisis económicas, por la connivencia y la prevalencia de los intereses de entidades como la ONCE y el Estado, por el sentido colegial de nuestros movimientos asociativos, por el desempleo, por el miedo, por la acomodación de nuestra mente a la subsistencia y la opresión... Como escuchaba recientemente en una grabación a un amigo y compañero desaparecido, Manuel Lobato: “disability is a good business”. Sin embargo, creo que apuntan signos de cambio, y el MVI es quizás uno de ellos, algo que probablemente sale centrifugado, lentamente, desde ese torbellino de cambios que estamos viviendo en un mundo que se va al traste... Por lo menos en España creo que el MVI está comenzando a marcar el cambio de melodía para este baile...

Dijo en una ocasión que: “El movimiento de Vida Independiente es la férula que sostiene la dignidad de las vidas lastimadas y rotas de muchos”. ¿Sigue viendo de igual manera la esencia del movimiento?

Vaya... Debía de tener un día melancólico, por algo indigesto, seguro. Lo que creo que quería reseñar es que el MVI se ha encontrado con los cúmulos de los derechos humanos de todos aquellos que no han pasado por el cedazo de esa “economía de la integración” que nos han vendido como el bálsamo de Fierabrás para todos nuestros males, tanto el Estado como cierta élite del movimiento asociativo (que no toda, afortunadamente) que ha medrado a esa sombra... O ha surgido de ellos, no lo sé... Si no te empleabas en el mercado ordinario es que estabas llamado a ser parte de la Administración Pública; si allí tampoco, tu destino era el Centro Especial de Empleo, aplicado a la feliz idea de algún líder visionario, haciendo algo que el sistema productivo casi ni necesitaba y que ahora se manufactura en China a un tercio de su coste; y si aún así no podías trabajar, vegetabas en la indigencia, o en casa de tus padres... hasta que alguien arreglaba los papeles y, con tiempo y suerte, eras felizmente internado en algún lugar donde te extinguirías lentamente. Eso sí, no sin antes incrementar en un 0'0001 alguna estadística de alguna Consejería de Asuntos Sociales, la de algún Ministerio o la Memoria de Actividades de alguna asociación del ramo... El empleo lo era todo. Es todo. No hay más visibilidad social que la que aporta una nómina, como si por su reverso viniese impresa la Declaración Universal de los Derechos Humanos... De modo que si no hay nómina, no hay derechos. Y en nuestro caso, desde la conmiseración, nadie lo iba a reconocer y explicar, porque en esta película no hay malos y es grosero señalar con el dedo. Es menos lesivo para todos contemporizar, desdibujar responsabilidades, emplazarlo todo a la victoria que traerá no sé qué lucha contra no sé qué y el paso del tiempo que todo lo arregla, el mirar hacia otro lado... El MVI no ha hecho nada extraordinario. En realidad ha vuelto la cabeza hacia lo evidente, hacia sí mismo, que es con lo que más tropieza: con el vacío de la gente que no está en las aulas porque alguien decide que no, que no pueden retrasar la producción de fracasos escolares; con aquellos a los que no les da el sol, aunque sean hombres y mujeres que siguen haciendo sombra y que para buscar empleo o formarse, o adquirir habilidades sociales... ¡lo primero que tienen que hacer es poder levantarse de la cama y asearse!, planear si pueden ir a un lugar por sus propios medios o usando un transporte público..., etc. Sencillamente hay un diabólico plan en el que desapareces en el sistema si no eres tornillo de la máquina del empleo. Más allá de eso, de esa vocación de tornillo, eres etéreo, negociable, programable, pura especulación estadística.. . en manos de todos cuantos hablan y deciden por ti.

Antes de involucrarse en el Movimiento de Vida Independiente, usted formó parte de una entidad del movimiento asociativo “tradicional”. ¿Cuales son las principales diferencias entre la propuesta de Vida Independiente y el enfoque de la representación tradicional de las personas con diversidad funcional?

Bueno, es un poco reiterar lo que antes dije... Si tuviera que sintetizarlo mucho, mucho... podría decir que uno surge de un modelo de sociedad al que la economía le ha marcado las condiciones, el ritmo y la longitud del paso (siempre en segundo o tercer plano), y otro que, a vista de la cuenta de resultados, pasados más de treinta años dando en el mismo clavo, entiende que ese entorno se está desmoronando, agotado en sus contradicciones y dejándonos tan desnudos y tan a la intemperie en derechos, tangibles, como nos encontró. El MVI trata de poner a las personas primero y que el sistema corra con los gastos. Y no hay que ruborizarse por exigirlo. Y subrayo lo de “exigirlo”... Nada nos ha sido regalado. Esas son las cuentas por vivir en comunidad. Y no aceptamos la devolución de la factura porque ese es el coste de vivir en un pretendido entorno igualitario y justo. Las personas con diversidad funcional no podemos seguir soportando los gastos de una sociedad tan onerosa para nuestra vida. No podemos financiar nuestra opresión y pedir constantemente permiso para ponernos a la cola de todo... ¡¡Es una aberración inaceptable! ! Y cuantos hacen de esa opresión algo sostenible y mantenido en el tiempo deben ser señalados como individuos y estamentos que vulneran deliberadamente nuestros derechos humanos... No es posible cruzar ríos sin trazar puentes o tirarse al agua. Pocos nos hemos librado de adorar ídolos y de haber dejado medrar a bobos, demagogos y tiburones... Claro que sí. Quiero aclarar, sin embargo, que hay un movimiento asociativo, generalmente inserto en pequeños pueblos o en cualquier olvidada comarca, que bien puede exhibir con orgullo un digno y extenso curriculum de resistencia a la necedad de un Estado que olvida a sus ciudadanos, e incluso, a la opresión de organizaciones que debieran unir su hombro para afianzar sus demandas. De cualquier modo, el sistema ha tejido una maquiavélica y asfixiante red de dependencias, carencias y artificios burocráticos de los que se ha servido para traspasar lo que nadie les pidió: sus obligaciones, su trabajo, aquel por el que les pagamos, a organizaciones sociales que han de hacer encaje de bolillos muchas veces con humo o exponerse al chantaje de que una población con necesidades especiales pueda quedar desatendida en lo más básico para su vida; servicios de los que ningún otro ciudadano toleraría prescindir. Juegan sucio y con ventaja, con el tiempo y la necesidad de otros ciudadanos. El MVI quiere romper con esas cadenas. De ciudadanos pasivos y sumisos, queremos pasar a intransigentes demandantes. Porque de lo contrario se nos va la vida orando ante un muro... Algunos creen que nos llenamos la boca con palabras más grandes de las que podemos pronunciar cuando decimos que atentan contra nuestros Derechos Humanos... ¿Sí? ¿Cuántos ciudadanos sin diversidad funcional aceptarían, hoy, el sistema de libertades que se nos aplica...? Quizás deberíamos remontarnos a la antigua Rodhesia, o al Berlín de 1930... En gran medida, esa es la situación de la que queremos salir. Y no por quijotismo malentendido, sino por natural supervivencia: porque sólo tenemos esta vida y ninguna vocación de mártires o apóstoles. Pero no sé porqué se acepta como natural nuestra segregación.. . aunque es evidente que agita más sensibilidades y debates alguien que graba su muerte tomando veneno en un vaso de agua que los miles de vidas desperdiciadas por la opresión institucionalizada. En esos límites ponemos nuestro enfoque.

En su opinión, ¿cual es la razón de que sea tan difícil la implantación en nuestro país, especialmente en Galicia, de una herramienta social que aporta comprobados beneficios al conjunto de la sociedad como es la asistencia personal?

Eso no es cierto. ¡Es terriblemente fácil, barato y enriquecedor para el sistema de bienestar social! Activistas del MVI lo han demostrado en Madrid, en Catalunya, en el País Vasco... El problema viene cuando se entiende que cambios como la implantación de los sistemas de Asistencia Personal son meras claves para la demagogia política o como instrumento para mantener el status quo de la opresión Por lo que decíamos antes: porque la “discapacidad es un buen negocio” y fácilmente manipulable para algún tipo de político de moral blanda. Porque si nadie dijo nada hasta ahora es porque todo estaba bien, y si todo estaba bien, ¿porqué cambiar nada ni a nadie? Hay muchas camarillas que tienen interés en mantener que esto de la Vida Independiente sea presentado y visto como un artificio de yuppies o un recurso que sirve para gestionar nuestras vidas pero según lo entienda el Estado o sus subcontratas. .. ¿Quién es tan estúpido que quiere ver a un funcionario o al contable de una ONG en su retrete, o en su cama...? Claro, que lo dicen desde el otro lado del río... Pero es fácil y cuestión de tiempo que pasen a la otra orilla.

¿Qué puede suponer para las personas con diversidad funcional la aplicación de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ?

¡¡Lo que nosotros queramos...! ! Porque hasta la fecha, tanto al Gobierno Español como a todos los autonómicos esto les trae al pairo... Muchos ni saben de qué demonios les hablamos ni las obligaciones que aceptaron cuando se plantó la firma en el Tratado y en su Protocolo... pero si te parece, podemos retorcer la pregunta y lanzarla al vuelo, así: ¿qué Gobierno o qué Comunidad Autónoma va a aceptar, o ojos de todos, que vulnera un tratado internacional equiparable a la Declaración Universal de Derechos Humanos...? O también: ¿cuántos de entre nosotros estamos dispuestos a llevar a nuestros gobiernos cogidos de la oreja ante los tribunales? ¿Vamos a tener acceso, real y asequible, a una justicia que no convierta ese tratado en algo irrisorio... ? ¿Cuántos juristas, abogados... están dispuestos a sentarse frente a su ordenador y ayudarnos?

¿Será el artículo 19 de la misma la herramienta definitiva para lograr el objetivo de la Vida Independiente?

Pues no lo sé... Pero la cosa apunta mal porque se está aplicando todo un rosario de legislación nacional y autonómica que contraviene ese compromiso del Estado Español ante la comunidad internacional. Pero aún así, no lo creo... ¿Cuántas leyes han liquidado definitivamente la segregación racial, la violencia machista...? Cierto que la “existencia” de la Ley es la columna de apoyo para el cambio. Pero si el propio sistema, el Estado, incumple las normas o las posterga tanto que pierden su sentido..., ocurre el efecto inverso y más indeseable: el sistema democrático se corrompe desde sus cimientos y eso es un óxido que corroe todo. Algo muy peligroso para la salud social.

domingo, junio 07, 2009

"Si te vas quejando te hundes"

LUIS ARBEA ARANGUREN | FILÓSOFO Y PSICÓLOGO

- Pionero del basket navarro, asume con la misma deportividad con la que corría maratones que la silla de ruedas va a ser su próxima compañera. Lo explica en su último libro, un manual de ayuda y pisicología positiva

GABRIEL ASENJO.. PAMPLONA. Domingo, 7 de junio de 2009 - 04:00 h.

Profesor de psicología en la UNED, filósofo de carrera y poeta con obra editada, ha dedicado media vida a través del Gobierno de Navarra a formar docentes vocacionales, de los que trabajan en educación especial. Pamplonés de 59 años, con dos hijas y dos nietos, pese a su condición de paciente avisado de que pierde el movimiento, ha ido de universidad en universidad como profesor fabricante de optimismo señalando hojas de ruta vitales que ahora explica en su libro Sos..

.Conviviendo con la esclerosis múltiple (Pirámide. Psicología Útil), una confesión personal que, según prologa el psicólogo Javier Urra, "emana poesía y trasmite felicidad aunque objetivamente su situación no la facilite".

Arbea enseña a dar las gracias y a salir del zaguán de las sombras, y justifica el humor y la poesía de su obra por la intención de "suavizar lo pesaroso y mustio de las continuas referencias a un proceso degenerativo, como herramientas de hacer más soportable la dura realidad". "Detrás de cada lágrima se esconde una estrella, por eso ninguna experiencia traumática nos debe robar la cuna", afirma. Más que un manual de psicología y de autoayuda para quejicas y pesimistas asegura que la primera parte del libro la considera como "una novela psicológica autobiográfica" ; la segunda parte como "un ensayo psicológico novelado".

Pionero del baloncesto en los tiempos de Oberena y Argaray. O sea, trabajando y entrenando la inteligencia motriz. ¿Cómo se digiere una patología que le coarta el ejercicio del movimiento?

Haciendo un esfuerzo por redescribir la importancia de la inteligencia emocional , apostando por la inteligencia relacional y acudiendo a la inteligencia del amor.

Destaca usted que ahora, con su enfermedad, no es más feliz que antes, pero no es menos feliz que hace años.

Es que eso es lo que hay. Ahora que uno está más limitado y que ha restringido sus relaciones sociales y un montón de cosas, puede ser menos feliz; pues da la casualidad que no. ¿Por qué? Porque soy así y porque me he ejercitado en lo que predico. Trato de evitar que no me supere la enfermedad y de superar a la sociedad. Soy igual que hace once años, pero con un envoltorio distinto de un cuerpo roto, descuadernado.

En una sociedad que cultiva el cuerpo, la salud y del confort, invita usted a vivir como si no tuviésemos la enfermedad. ¿Cómo conseguirlo?

No sé, pero lo que sí sé es el porqué. Por pura praxis, porque como te vayas quejando te hundes. Si te acostumbras a verlo todo negro no disfrutas de la vida. Quejarse es valorar lo negativo de tu vida. Pero no planteo reducir lo negativo. Planteo que las emociones negativas coexistan con las positivas. O sea, sigo con los mismos celos, con la misma mala uva, con la ira, la envidia... pero siendo más positivo.

Poeta y filósofo. ¿Cuáles han sido sus preguntas durante el proceso de su enfermedad?

Una: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Otra: ¿Dónde voy a acabar? Y tercera, más seria: ¿Cuál es el sentido de mi vida? Los teóricos dicen que los grandes traumas ayudan a reubicarte y a plantearte el sentido de la vida.

Asegura en su libro que podemos aprender a disfrutar más de la vida y cita a Teresa de Calcuta.

Estamos acostumbrados a identificar felicidad con bienestar, y bienestar con calidad de vida. Y la calidad de vida depende de cómo la entendamos, si la entendemos más profundamente o únicamente desde los parámetros del bienestar. Sin embargo la calidad tiene otros parámetros distintos a los que manejamos. Por eso hablo de Teresa de Calcuta. ¿Tenía calidad de vida en parámetros de bienestar y confort? Con otros parámetros de bienestar era muy feliz con una alta vida de calidad personal, y con algo mucho más profundo que es el bienestar psicológico. Trato de decir que se puede disfrutar de la vida estando superfastidiado en tu motricidad.

¿Y el optimismo, cómo se activa?

A partir de vivenciar lo positivo de la vida. Si todas las noches pensáramos en las tres o cuatro cosas del día por las que tengo que dar gracias a la vida, a mi familia, a la naturaleza o a Dios, entonces uno aprende a vivir en positivo. Es que siempre hay cosas positivas de nuestra vida que nos pasan inadvertidas. Se trata de concienciarlas y vivirlas. Si somos unos agonías veremos lo negativo. El progreso para la mejora personal ya está definido en Aristóteles. La jugada es: los actos repetidos hacen los hábitos y los hábitos hacen el carácter. Y el carácter, decía Heráclito, hace el destino. Y aunque parezca una tontería, es fundamental registrar y apuntar lo bueno de cada día. Lo que no apuntas no haces. Lo he comprobado en los cursos.

¿También escribe que somos maravillosos e iguales?

Efectivamente. Viene de que primero somos muy poquita cosa, una porquería, pero también somos maravillosos a partir de esa conciencia de pequeñez. Pero somos maravillosos porque somos personas. Y porque somos personas somos iguales. El culto al individualismo de los griegos a veces lo pasamos de rosca. En las culturas orientalistas el yo se diluye en el cosmos, pero tampoco hay que diluir el yo en el rebaño que es lo que intentan algunos políticos.

¿Cómo se reconstruye uno en el horizonte de la silla de ruedas?

Mucha gente que está en silla de ruedas me ha dicho que es el gran hallazgo y que proporciona libertad. Yo la rechazo porque es la confirmación de la gran invalidez. Pero ya he ido a ver modelos.

¿Qué trataba de trasmitir a sus alumnos pedagogos, dedicados a la educación en adolescentes con problemas y con necesidades especiales ?

Sistemática e históricamente hablaba de algo que no se entendía bien y se veía como algo romántico. Y es la importancia del amor en la educación. No un amor de meapilas ni paternalista, sino un amor desde el yo soy tú que indica respetar a la persona y la humanidad del ser deficitario. Hay que enseñar con emoción, cariño y mirando a los ojos. El amor no se toca en la universidad y hay que normalizarlo y bajarlo al terreno de lo científico.

¿Y ahora, en la UNED, qué mensaje subraya a los universitarios de psicología?

En teoría les formo para psicólogos o psicoterapeutas. Pero reivindico para la UNED un currículo sobre terapia o psicología positiva, el enseñar al psicólogo no tanto cómo curar la patología negativa, que es el enfoque médico, sino además enseñar cómo desarrollar nuestra parte positiva. Pero reconozco que al final estoy más centrado en la poesía y en la filosofía. Hasta Maslow, antes de morir, habla de instaurar la psicología de la trascendencia, la que explique el yo trascendente. Seligman, gurú y paladín de la psicología positiva termina hablando de la vida espiritual. Algo habrá.

martes, abril 14, 2009

Anna Suñé: "Me gusta que me pregunten por qué voy en silla de ruedas"

Sonriente Anna Suñé, en un parque cercano a su casa, en el barrio del Congrés de Barcelona, ayer por la mañana.
La gente tiene que aprender a decir que no se sube a un coche si tienen miedo o perciben que hay riesgo. Anna no supo. Un verano de hace dos décadas, esta barcelonesa de 38 años se subió a un coche con tres amigos una noche para correr por una carretera con curvas en el Maresme. El conductor perdió el control. Cayeron por un barranco. Solo Anna se lesionó y ya no volvió a moverse. Tardó tiempo en recuperar las ganas de vivir. Ahora cuesta hacerla callar y no verla sonreír. Trabaja en el Instituto Guttmann.

--Como no murió, usted no apareció en las estadísticas oficiales.
Llevo años escuchando la cifra de muertos de todos los fines de semana y de las grandes operaciones de tráfico. Siempre pensé que mal íbamos si a la gente no se le contaba que, además de morir, otros muchos sobreviven a un accidente de tráfico, como yo, en una silla de ruedas.

--¿Prefirió haber muerto?
--Ahora no, pero entonces no tenía ganas ni de vivir. Tardé en recuperarlas. Durante un tiempo fui espectadora de la vida de los demás, ahora he vuelto a protagonizar la mía.

--¿Se debe poner rostro a los heridos graves del tráfico?
--Dar sus nombres y contar sus historias para que la gente aprenda. Yo no nací en una silla de ruedas. Antes del accidente yo era como los demás. Pero una noche cometí el error de subir a un coche porque desconocía el riesgo que asumía. Que nadie más suba a un coche por no saber lo que le puede pasar.

--¿La gente le pregunta?
--Al principio no, por respeto. Pero me gusta que me pregunten por qué voy en silla de ruedas y poderles contar qué pasó. Es prevención.

--Lo cuenta serena.
--Hoy en día sí, pero me ha costado mucho tiempo poder explicarlo sin emocionarme.

--Entonces, ¿comparte la medida de computar los heridos graves?
--Era necesario. Muchas familias permitieron que se pusiera cara a sus muertos y eso ha servido de mucho. No sabe la felicidad que siento cada vez que escucho las estadísticas y descubro a la cantidad de gente a la que se le ha salvado la vida. Ahora nos toca a nosotros.

Fuente: El pediorico.com